ORDEN MUNDIAL

 

 

LA DEMOCRACIA EN GUARDIA: "BUSH ES UN LIDER NOCIVO"

 

Entrevista a Bruce Bagley, director de graduados de la Universidad de Miami y especialista en la relación entre América Latina y EE.UU.

 

— ¿Cuál cree que fue la participación de EE.UU. en el golpe de Venezuela?

—Obviamente el señor Otto Reich, (Secretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado) estuvo metido hasta la coronilla. Los golpistas venezolanos vinieron a verlo antes del golpe para informarle. En suma, creo que los Estados Unidos y la administración Bush, con este señor Otto Reich —¡quién debería estar en la cárcel y no en la Casa Blanca!— mostraron quiénes son. No tienen ninguna fe en los principios de la democracia: la apoyan cuando les conviene y cuando surge un líder que no les gusta o lo consideran peligroso están dispuestos a utilizar, participar u apoyar mecanismos antidemocráticos para destituirlo. Creo que Bush es un presidente nocivo para la política exterior norteamericana, en todos los sentidos.

 

—Reich ha sido muy cuestionado ¿no?

—Esta administración republicana lo nombró durante el receso del Congreso, cuando tenía que ser aprobado por el Poder Legislativo. De hecho el Congreso se había rehusado a aprobarlo anteriormente por su participación en actividades clandestinas —avaladas por el Congreso— durante la administración de Reagan. Entonces, la administración Bush ha reunido una pandilla de ex alentadores de los contras nicaragüenses en puestos de toma de decisiones. Y ellos se han volcado otra vez a las tácticas inaceptables, clandestinas, de buscar tumbar gobiernos extranjeros.



—¿Qué tan involucrado estuvo EE.UU. en el golpe fallido contra Chávez?

Primero, no sabemos con claridad si lo apoyaron abiertamente. Pero sí sabemos que hablaron con los golpistas, tanto en el Pentágono como en el Departamento de Estado, y —aunque no lo hayan dicho públicamente— con la CIA. Segundo, no sabemos con precisión si aprobaron abiertamente el uso del mecanismo del golpe, pero yo creo que ellos en realidad lo tomaron como una cuestión secundaria. Creo que las indicaciones que les dieron a los golpistas fueron bastante claras: que no querían a Chávez, que buscaban su salida y que iban a reconocer el nuevo gobierno. Si va a haber más levantamientos, si participó la CIA en este proceso, si hubo dinero del gobierno norteamericano clandestino canalizado hacia la oposición en Venezuela, hasta ahora, no lo sabemos.

 

—¿Esas "tácticas inaceptables para voltear gobiernos" podrían aplicarse a líderes que no acepten seguir ciertas líneas económicas o integrar el ALCA?

—Las condiciones de otros países no son similares a la situación venezolana. Hay que recordar que lo que importa en Venezuela es el petróleo. Otros temas son secundarios. Los Estados Unidos no van a buscar derrocar al presidente del Brasil para acelerar las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas. Es otra cosa. Chávez es un líder que tiene popularidad en su país. Fue votado y refrendado varias veces. Los EE.UU. se metieron entre los golpistas y han desacreditado más de 25 años de política exterior norteamericana con estas acciones tan contradictorias y obviamente antidemocráticas.

 

—¿Y si en las elecciones presidenciales de Brasil gana Lula, por ejemplo?

—Bueno, Brasil es un país muy importante. Al iniciarse el gobierno de Chávez, Washington mostró una política de tolerancia, pero lo boicoteó una vez que escaló en la retórica contra Estados Unidos. Hay formas más inteligentes de manifestar tanto el nacionalismo como la autonomía en política exterior que enfrentarse a los EE.UU. Y si Lula gana en el Brasil, él tendrá que medir su retórica para no ofender directamente a Washington, pero tendrá mucha autonomía y no habrá un gobierno norteamericano buscando un golpe militar a su presidencia. Mejor dicho, no creo que se pueda trasladar el caso venezolano a otro lugar de América latina porque el complejo de intereses norteamericanos en Venezuela es distinto.

 

—¿Cómo analiza el hecho de que el FMI haya sido el primer organismo en reconocer al gobierno golpista?

—Hay que entender cómo está construido el Fondo Monetario Internacional. Tiene un "voto ponderado" donde los Estados Unidos tienen obviamente un peso esencial y lo utiliza. El hecho de que Carmona haya asumido la presidencia siendo el presidente de Fedecámaras seguramente les indicó que él iba a tomar una posición económica más conforme con los dictámenes del FMI. El reconocimiento del Fondo no fue contundente en esto. Hay que tener cuidado: todavía los Estados son los que importan en política internacional. Y el papel del Grupo de Río, la condena de los Estados americanos, a pesar del reconocimiento de los EE.UU. a Carmona, realmente fue determinante, y mucho más importante que el tibio reconocimiento que le dio EE.UU. a los golpistas.

 

—El apoyo al golpe venezolano puede perjudicar a los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre?

—Rara vez tiene importancia la política exterior. La preocupación de la opinión pública norteamericana en las actividades clandestinas en Venezuela, en este momento, es mínima. Seguramente los demócratas lo utilizarán como un símbolo de las contradicciones de la política exterior de Bush. Pero hay que recordar que el presidente tiene un 85 por ciento de aprobación pública por la guerra contra el terrorismo global, lo que significa que el argumento de que están haciendo mal las cosas en política exterior no tiene muchas probabilidades de éxito y por ende no va a ser punta de lanza de los demócratas. Va a predominar la lucha contra el terrorismo global, no Venezuela.

 

Reproducido con modificaciones de Clarín, Buenos Aires, 21 abril 2002.

 

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