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TRIUNFOS DE LOS NUMEROS
Triunfo de la paciencia. A mediados del siglo XIX, el matemático J. P. Kulik dedicó veinte años de su vida a construir totalmente por cuenta propia una tabla de números primos entre 1 y 100 000 000 (si, cien millones). Una computadora de hoy, vulgar y silvestre, convenientemente programada, dejaría a Kulik desocupado sin remedio en una jornada de trabajo.
Triunfo de la pobreza. En la antigüedad, el conjunto de los seres humanos obtenía sus necesidades de energía mediante el consumo de entre 3000 y 5000 especies vegetales y animales. Hoy, el 80 por ciento de estas necesidades provienen de solamente 15 especies. ¿En que época éramos más ricos? Digo socialmente, no las multinacionales que controlan esas 15 especies.
Triunfo económico. Hace unos diez años se calculaba que el tres por ciento de los movimientos económicos en el mundo se debían al comercio y la industria, mientras el restante 97 por ciento eran diversas transferencias de moneda o valores, inversiones y especulaciones financieras. Fidel Castro afirmó recientemente que la proporción actual es de menos de uno a más de 99. Prontito nomás los sueldos dependerán de la bolsa, como ya se intenta que lo hagan las jubilaciones, y todos seremos capitalistas felices y prósperos.
Triunfo progresista. Hace cincuenta años las mentes bienintencionadas descubrieron el subdesarrollo y entonces surgió un aparato de centenares de programas de asistencia internacional. Alrededor de 1960 la relación entre los ingresos de los países ricos y los pobres era de 60 a 30; hoy esta relación se calcula en cerca de 90 a 10. El éxito de los programas ha sido rotundo: los ricos superaron el subdesarrollo colosalmente.
Triunfo de la paz. Los países gastan en armamento 900 000 millones de dólares anuales y la infraestructura básica para los más pobres, contemplada por Naciones Unidas en sus Metas del Milenio, costaría 40 000 millones por año, 22 veces menos. Esta cifra es totalmente imposible de financiar por culpa de los pobres, sus aspiraciones desmedidas y su envidia de siempre.
Triunfo piscícola. El 70% de las reservas pesqueras están sobre explotadas y sólo 11 países capturan el 95% de toda la pesca de alta mar. Por eso, la acuicultura es una de las actividades económicas más rentables y se calcula que en 2050 casi todos los productos marinos provendrán de allí. Claro, la pesca oceánica es pública y libre; la acuicultura, privada y comercial.
Triunfo de Internet. Todos los habitantes de la Tierra alcanzarán la vecindad intelectual pues hay una carretera instantánea del pensamiento entre el Viejo y el Nuevo Mundo. ¿Han oído estas afirmaciones? Lo de la vecindad lo escribió un tal Jackman en 1846, y lo de la carretera salió en Scientific American en 1858. Se referían por supuesto a la Internet victoriana, el telégrafo. No hay mucho nuevo bajo el sol, ni aunque esté nublado.
Triunfo de papel. El tamaño de las grandes empresas papeleras crece, sus fábricas son cada vez más grandes y se expanden por todo el mundo. Las cifras de ventas de solamente una de ellas, International Paper, superan las del producto bruto interno de más de 75 países sumados. Son verdaderos tigres de papel.
Triunfo a motor. Entre 1925 y 1950, General Motors compró más de cien líneas de tranvías en los EEUU y después las desmanteló, para vender más ómnibus y autos. Un jurado federal condenó a la empresa por la destrucción de líneas tranviarias en Los Angeles y le impuso una multa de cinco mil dólares, la ganancia que le dejaba la venta de cinco Chevrolet. Cerrá y vamos.
Triunfo privado. Carlos Slim Helu, magnate mexicano de la banca y las telecomunicaciones, dueño de CTI móvil y TelMex entre muchísimas otras cosas, es el latinoamericano más rico y posee la cuarta fortuna mayor del mundo: unos 25 000 millones de dólares. Es bastante más que lo que produce Uruguay en un año y alcanzaría para cubrir el Plan de Emergencia, actualmente en ejecución en nuestro país, 125 veces. Cada uno de los 3 200 000 uruguayos podría recibir 650 dólares por mes durante un año, incluidos los bebés de pecho. Carlos se pasa quejando de que los sueldos son muy altos, me imagino.
José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).
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