MIRADA IMPERTINENTE

 Columna de José da Cruz

 14 de Junio 2006

 

INSUMOS PARA EDUCADORES

 

–Y ahora –dijo la presentadora– vamos a escuchar al señor licenciado Atila Rocambole, secretario general de la oenegé Centro Autónomo de Correlaciones Ambientales y responsable del proyecto de Fomento de Educación Calificada con Administración Libre.

Aplaudió. Aplaudimos.

Un hombre joven de traje oscuro y corbata roja pasó al frente apurado, como si se le escapase el carrito del nene. Tenía unas hojas de papel en la mano. Su frente, ampliada por un principio de calvicie, brillaba húmeda bajo el reflector dedicado a los expositores. Estábamos en un simposio, seminario, taller o congreso. Si no agrego más denominaciones es por no recordarlas, no por falta de sinónimos o parecidónimos. Resumen: una serie de personas presentaban y explicaban algo mientras los demás escuchábamos.

Varios señores ceñudos presidían; la presentadora con voz de aeropuerto anunciaba a los participantes; chicas y muchachos se agitaban en torno a una mesita auxiliar en la que estaba apoyado un lap-top abierto y un cañón electrónico para proyectar transparencias. Supongo que ustedes se ubican...

–Señor embajador del reino de Moneyland –empezó Atila Rocambole mirando sus papeles–, señor encargado del Programa de Naciones Unidas para el Dibujo y la Pintura, señor ministro de Financiaciones desde el Exterior, estimado público presente...

La pantalla al principio no mostraba nada. A una señal de Rocambole surgió una transparencia azul oscura donde se veían algunos íconos. Esperó; repitió la señal y vimos un cartel anunciando las ventajas del programa Power Point. De inmediato el cuadrado quedó en blanco y los presentes cerramos un poquito los ojos para defendernos de la luz que rebotaba desde la pantalla.

Los jóvenes en torno al ordenador revolotearon como gorriones peleándose por una galleta. Volvió el cuadrado azul oscuro. –Parece que la técnica nos está jugando una mala pasada, je je –dijo Rocambole con una sonrisa que quería ser de suficiencia.

Je je, dijo la presentadora. Je je, dijeron algunos espectadores solidarios.

Apareció una nueva imagen: a partir de un torbellino caían una a una las letras de las siguientes palabras: “Centro Autónomo de Correlaciones Ambientales. Fomento de Educación Calificada con Administración Libre. Desarrollo Lúdico Imperativo de niñ@s en edad escolar y prepúberes y prepúberas”. Rocambole repitió palabra por palabra la leyenda y dudó ante la arroba: era políticamente correcto, pero qué lío a la hora de leerlo. Dijo “niños y niñas” luego de notorias vacilaciones y pidió otra transparencia. Decía:

“OBJETIVOS:”

Generar en el niño un compromiso con el desarrollo sustentable, la idea de BIENESTAR y los “Principios y Valores” que rigen nuestra Sociedad.

COMBINAR las Potencialidades teórico prácticas del “Desafío pertinente” y las Metas preestablecidas.

Experiencia audiovisual compartida “con” Líderes comunitarios y Autoridades regionales.

“Vamos” a estar incidiendo en la acuñación de Conductas de Higiene y Moral que los participantes IRÁN LLEVANDO al Seno de “sus” Hogares.

Como las leyendas estaban en letras rosadas sobre fondo rojo, y frente a los párrafos había anchas flechas azul y verde que comenzaban a guiñar intermitentemente por momentos y de manera alternada mientras las letras cambiaban a color amarillo, era difícil leerlas. Rocambole repitió puntillosamente las formulaciones presentadas y dijo:

–Les voy a ir explicando un poco de qué se trata. Como dice aquí –y señaló con un puntero láser cuyo puntito rojo luchaba sin fe contra el estilo Las Vegas de la transparencia– es necesario que las nuevas generaciones, esa arcilla que tenemos que modelar, genere de por sí y ante sí una nueva conciencia de equilibrio ecológico, una gama de alternativas coherentes y fecundas para el ordenamiento de la sociedad y de su expresión física más arraigada. Esta acción generativa se expandirá como los círculos en el agua, digo, cuando se tira una piedra, al agua, y se forman esos círculos concéntricos y de menor a mayor, en el agua, como olitas, y llegan de a poco a la orilla, y así ellos y ellas incidirán en sus madres y padres, y ellos y ellas a su vez. Pero lo fundamental es el maestro o maestra que esté a cargo del clase o la clase. Ese es el punto de apoyo euclidiano para aquella palanca que reclamaba Aristóteles para mover el mundo...

Atila Rocambole explicó que el Centro que él dirigía había conseguido dinero –por lo cual reiteraba su agradecimiento al señor embajador de Moneyland aquí presente– de un programa de colaboración con el desarrollo para desarrollar una herramienta pedagógica de incalculable valor que daría a los escolares la oportunidad de comprender los mecanismos de interacción global y local acerca de y/o hacia un mayor cuidado del ambiente en todas sus dimensiones según, sin, so, sobre y tras.

Pidió el cambio de imagen. Aparecieron unos niños morenos que saludaban a la cámara. “Esa no”, dijo Rocambole. Apareció una casa blanca, muy modesta, frente a un cerro reseco y marrón. “Es la escuela de Paso Carpincho. Esa no, tampoco”, siguió, irritado. En la pantalla brilló un tablero para jugar al ludo, o algo muy similar.

– Aquí está. Se llama El Ambientalistito. Los insumos necesarios constan de las fichas correspondientes, unas tarjetas con preguntas y otras con respuestas, este tablero que aquí ven reproducido, y dos dados de seis caras cada uno. Tenemos una versión en CD-ROM que se puede jugar en una red LAN si el establecimiento pedagógico cuenta con tal aditamento, y es posible también jugar por Internet. Hicimos una experiencia evaluatoria muy interesante donde los niños de Paso Carpincho jugaron con una escuela en Colombia. El único problema, pero que estamos en vías de solucionar, es la confrontación verificante de los valores obtenidos en la tirada de dados, pues exige web cams o acceso a programas correlativos de generación aleatoria de entidades numéricas, que deben funcionar mediante un applet desarrollado en Java. Estamos solicitando fondos para esa parte del proyecto, que en todo caso es complementaria, así como para la compra de ordenadores de doble procesador, imprescindibles para los cálculos.

Rocambole contó que varias personas habían trabajado durante un año para hacer El Ambientalistito –sociólogos, diseñadores, doctores en pedagogía, antropólogos y folkloristas– y que se imprimiría en ocho mil ejemplares a cargo del proyecto, para que el ministerio de educación lo repartiese por las escuelas. La forma de jugar –”mecanismo de interacción lúdica”, dijo– era tirar los dados, avanzar, y si se caía en un cuadradito marcado en rojo se cometía una falta ambiental de alguna especie y se perdía un turno; en cambio, un cuadradito verde daba un turno extra ya que simbolizaba una acción positiva tal como tirar una cáscara de banana al basurero. En otros cuadrados había que contestar una pregunta elegida al azar, con el premio o castigo correspondientes. Ganaba quien llegase primero al centro, donde esperaba el Premio Nobel Alternativo.

A mí El Ambientalistito no me interesó demasiado, pero cuando el hombre terminó su presentación y en la pantalla brillaba la aburrida imagen azul de los íconos, entre los 200 participantes hubo algunos entusiastas que alzaron la mano para hacer preguntas.

Una chica, que se identificó como estudiante de magisterio, propuso que se desarrollara un cuaderno con canciones para acompañar el juego, canciones que ella se ofrecía a componer y que podían ser interpretadas en acordeón a piano o teclados, según el estándar del establecimiento educativo que fuere beneficiado con los insumos. Otra muchacha propuso que se hicieran versiones del juego en inglés y alemán, ya que podrían transformarse en un interesante objeto para varios programas de intercambio pedagógico, y que ella viajaría con gusto a Europa a presentar esas versiones. Un muchacho allá por el fondo sostuvo que El Ambientalistito era una maniobra más de las transnacionales agazapadas tras la Organización Mundial del Comercio, pero la presentadora lo interrumpió para anunciar que se serviría café en el atrio, de la afamada marca Granitos Molidos, uno de los sponsors de la reunión. Eso produjo el rápido vaciamiento del recinto.

Afuera, alguien me pasó el dato de que las chicas que proponían las canciones y traducciones del Ambientalistito eran la novia y la hermana de Rocambole, pero se sabe que la gente es mala y comenta. No opiné y me conformé con mordisquear un merengue relleno de dulce de leche. Un evento más se coronaba con gran éxito.

José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina). Publicado en el semanario Peripecias Nº 1 el 14 de junio 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

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