MIRADA IMPERTINENTE

 Columna de José da Cruz

 6 de Julio 2005

 

¿DONDE ESTA EL CENTRO DEL MUNDO?

 

En uno de los libros sagrados de los mayas queda establecido que el centro del mundo es Maní, un pueblito de la América Central. El mismo derecho se arrogan los ingleses, ya que la longitud cero pasa por Greenwich, y entonces hay un Cercano Oriente (a Londres) y un Lejano Oriente (de Londres, no de Tokio o Shangai). Como todo el mundo sabe, la Ciudad del Ombligo de la Luna, conocida también como México Tenochtitlan, fue el centro del mundo para los aztecas. Entre las antiguas dinastías chinas, su imperio era el mundo; aclaro, todo el mundo pertenecía al Imperio Celeste. De ahí su extrañeza cuando los ingleses allá por el siglo XVIII llegaron a la corte del emperador a negociar. ¿Negociar qué? Al emperador se le obedece, no se le plantean regateos.

Los mapamundis árabes ponen a la Meca en el centro de la imagen y por lo tanto en el centro del mundo. ¿Sabían, aquellos de ustedes que no sean musulmanes, que se venden brújulas que apuntan a la Meca para saber hacia qué rumbo dirigir la oración? Un refrán español dice que ir de la ceca a la meca es recorrer el mundo. Se trataba de ir desde Venecia hasta la Meca, en Arabia. La Zecca, la casa de la moneda donde se acuñaban entre otras piezas los cequíes, aún hoy está junto a la piazza San Marco, y el término Meca es sinónimo de riqueza, de lugar de abundancia. Evidentemente se trataba de un viaje de la periferia al centro, probablemente en procura de riquezas amonedables lo que no deja de ser un bastardeo de esa riqueza. El bastardeo es peor pues hay comercios que se llaman cosas así como La meca de la arandela o La meca del calzón de goma.

Si el mapamundi de que hablábamos antes fuera realizado en los Estados Unidos, el centro lo ocuparán los continentes americanos y Eurasia quedará relegada a los extremos, partida en dos. En cambio, los mapamundis europeos ponen a Europa occidental en el centro. Claro, algo hay que poner al centro, y es más práctico poner aquello a lo que nos referimos con más frecuencia: nuestro propio pedazo de tierra.

El centro era Cuzco para los incas y de allí salían los cuatro caminos a los cuatro suyus o partes del mundo. Estos caminos no seguían nuestras habituales direcciones norte – sur y este – oeste, pues la orientación de los incas estaba definida por la estrella Sirio y no por la Polar, invisible desde el Sur.

Hemos aprendido, gracias a otro refrán, que todos los caminos llevan a Roma. Qué duda cabe, allí estaba el centro del mundo. De esta ciudad partían las vías romanas, carriles de la civilización. No es casual que el Papado se haya establecido justamente en Roma. En este caso sería dudoso llamar al Vaticano centro del mundo; más bien sería el Centro Celeste en la Tierra, una especie de ONG.

Un centro del mundo algo curioso es el que adoptaron las Naciones Unidas como su símbolo: el polo Norte. Es una forma de no herir susceptibilidades y de complicarle la vida a los alumnos de escuela primaria, si es que tuvieren que dibujar tal imagen en fechas cercanas al 24 de octubre.

Moraleja: ¡Oh, lectora o lector! No deis bola a quienes intentaren convenceros de que hay un centro del mundo, y menos si como tal te indicasen Wall Street.

  José da Cruz es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

 

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