INTEGRACION

 

LA ASIMETRIA DE LAS RELACIONES ECONOMICAS INTERNACIONALES Y LAS NEGOCIACIONES MULTILATERALES EN LA OMC

 

 Raúl Maldonado Ortega

 

1. LA ASIMETRIA EN LAS RELACIONES ECONOMICAS INTERNACIONALES

           

El pensamiento económico permanentemente ha volcado gran parte de su atención a los problemas relativos al desarrollo económico y a los del bienestar de las sociedades. Una conclusión compartida por todos los investigadores, independiente de su vertiente ideológica, es que las relaciones económicas   internacionales   (REI)   tienen  una  relevancia especial en este tema. El marco general de análisis vincula el carácter del desarrollo con el régimen o modo de producción prevaleciente y los correspondientes modelos de desarrollo económico. En nuestra época, luego de resuelta la competencia este-oeste[1], eso significa que ese marco de referencia esta dado principalmente, por el modo de producción capitalista, con un grado alto de progreso en su base material y tecnológica así como en su avanzada internacionalización, especialmente financiera.

 

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Doha, Qatar: sede de la reunión ministerial de la OMC.

Las actuales REI surgieron del reordenamiento mundial liderado por los Estados Unidos, producto de la II Guerra Mundial. La creación de la Naciones Unidas, en el ámbito político, fue acompañada por el establecimiento de las instituciones de Bretton Woods en el económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en las materias financieras; el Banco Mundial (BM) en las de desarrollo; y, el Acuerdo General sobre Comercio y Tarifas (GATT, en sus siglas en inglés) –en el presente la Organización Mundial de Comercio (OMC)- en las de comercio, estaban encargados de orientar, dar contenido y velar por las REI. La evolución del sistema capitalista fue concentrando el desarrollo en un reducido, pero poderoso, grupo de países; en tanto que la inmensa mayoría  progresaba lenta y difícilmente. Se profundizó la dicotomía entre “países desarrollados (PD)” y  “países en desarrollo (PED)”, reflejando el carácter desigual del desarrollo. Uno de los elementos que contribuyen a la intensificación de este esquema es el contenido también desigual que se da en el comercio y otras REI. Ya sea que se le califique de “intercambio desigual” o de tendencia permanente a “términos del intercambio desfavorables”, el resultado de este juego de interés históricamente ha potenciado el crecimiento de los PD y limitado el de los PED. Las mencionadas instituciones internacionales han reflejado esta diferenciación de poder real entre países. Su accionar ha tendido sistemáticamente a beneficiar los polos de poder en detrimento del mundo subdesarrollado. Este ordenamiento desigual ha llevado a que sistemáticamente los PED, especialmente los más retrasados, planteen la necesidad de  que se definan normas que les otorguen mayores beneficios[2].

            Más aún, cuando las reglas establecidas por estas instituciones no han sido adecuadas para responder a las condiciones de desarrollo de los PD, éstos las han cambiado, sea mediante negociaciones o unilateralmente. En efecto, un cambio fundamental en las reglas adoptadas fue la desvinculación de todo patrón que a inicios de los años 70’s introdujo Estados Unidos a su sistema cambiario. El dólar dejó de tener referencia material, salvo la que le concede el “poderío” económico de ese país. EE.UU., así, convirtió su moneda en la divisa universal y procedió a aprovechar esta condición para intensificar notablemente su capacidad de acumulación económica y científico-técnica. Igualmente fueron trastocadas las relaciones tradicionalmente existentes entre países acreedores y deudores, lo que ha dado lugar a un peligroso y desmedido control y sobre-explotación de los primeros sobre los segundos. Cosa similar ha sucedido en el ámbito de la propiedad intelectual y en otros aspectos fundamentales de las relaciones entre las naciones. En resumen, sólo un reducido número de países va alcanzando un elevado nivel de desarrollo y la capacidad de imponer a todos los demás las condiciones de relacionamiento económico; condiciones que reflejan el antes señalado proceso de internacionalización del sistema capitalista o globalización, como más generalmente se le denomina en la actualidad.

            Este largo proceso de diferenciación se ha ido acelerando en los últimos años. El poder acumulado por los PD les ha permitido no sólo darle un contenido sesgado en su favor a las REI sino también imponer un modelo de desarrollo basado en la supremacía del mercado como dirimente único e inobjetable -para todo y para todos- del destino económico de las naciones. Es el imperio arrogante y dogmático del neoliberalismo como palanca eficiente para la imposición de una globalización asimétrica, lo que va llevando a profundizar intolerablemente la diferenciación social al interior de  la mayoría de las naciones y a que aumenten las desigualdades entre ellas[3].

Si bien la contradicción de intereses entre los PD y los PED en el ámbito internacional es extrema y su connotación ética y política  destacada, las que existen al interior de los países primeramente mencionados son también considerables. La variada gama de temas que componen la trama de las REI lleva a que dichas contradicciones se manifiesten a través de alianzas y confrontaciones en el marco de una serie de escenarios institucionales, entre los que se destacan las antes señaladas instituciones de Bretton Woods, algunos foros creados en el seno de las Naciones Unidas, diversas agrupaciones de países sobre temas específicos  y, en el último tiempo, organizaciones representativas de la sociedad civil. Impulsados por los esquemas neoliberales, los PED han procedido a una importante y unilateral apertura y liberalización de sus REI, a la que teóricamente ya habrían accedido los PD. En realidad estos procesos no han sido homogéneos ni en  las materias sujetas a la apertura, ni en la profundidad e incidencia de las reformas y, menos aún, en el aprovechamiento de las oportunidades económicas que supuestamente abrían. Con diversas explicaciones y énfasis, existe una clara y generalizada percepción de que en estas transformaciones los PED no se han beneficiado en la misma medida en que lo han hecho los PD. El sistema GATT/OMC[4] es sin duda uno de los espacios más importantes para la negociación de la liberalización de los intercambios comerciales, a los que en forma creciente se han ido agregando temas, como los de las inversiones, la propiedad intelectual, el medio ambiente, entre otros. En teoría, lo que persigue el esfuerzo multinacional que se desarrolla en este foro, además de las mencionadas liberalizaciones, es una adecuada inserción de los PED en la economía global con el fin de favorecer su desarrollo económico-social y el bienestar de sus pueblos[5]. Aunque con claras tendencias decrecientes[6], estas finalidades deberían alcanzarse con la ayuda de tratamientos especiales en beneficio de los PED.

 El comercio es un componente principal de las REI por lo que interesa examinar el desenvolvimiento de las exportaciones, que ha sido el siguiente desde mediados del siglo pasado:

 

CUADRO 1 - DISTRIBUCION POR GRUPOS DE PAISES DE LAS EXPORTACIONES MUNDIALES, 1948, 1973 Y 1999 (en porcentajes y miles de millones de dólares)

     CONCEPTOS

            A

        Ñ

O                  S

GRUPOS DE PAISES

                 1948

               1973

          1999

 DESARROLLADOS

                  58.9

                68.4

           68.0

 EN DESARROLLO

                  35.1

                22.7

           30.2

  - América Latina

                  12.3

                  4.7

             5.2

  - Asia en Desarrollo

                  13.4

                  8.6

           20.0

 EUROPA ORIENTAL

                    6.0

                  8.9

             1.8

 TOTAL

                100.0

              100.0

         100.0

 VALOR EXPORTAC.

                  58.0

              578.0

       5625.0

FUENTE: Elaborado con base en CEPAL, “Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe, 1999-2000”, Santiago de Chile, marzo del 2001.                               

 

La progresión del comercio es manifiesta: las exportaciones se han multiplicado por casi 97 veces entre 1948 y 1999. El Informe Anual de la OMC señala que en el año 2000 las exportaciones mundiales crecieron en un 12%, pese al inicio de síntomas recesivos en los Estados Unidos y a la crisis de Japón[7]. En un período de algo más de 50 años los PD han incrementado su participación en las exportaciones mundiales, en tanto que los PED la disminuyen, pero muestran una cierta recuperación hacia fines de los años 90’s,  que en lo fundamental es lograda por los PED asiáticos, puesto que América Latina se recupera sólo parcialmente[8], en tanto que los países asiáticos incluso sobrepasan largamente la proporción que muestran en 1948[9]. La antigua URSS y los países de Europa oriental, que abandonaron su carácter socialista, sufren una acentuada pérdida de importancia, hasta no constituir en 1999  ni siquiera un cuarto de lo que significaron en 1973.  Otra característica que tienen los intercambios internacionales es que tienden a concentrarse hacia el interior del grupo de los PD. En efecto, América del Norte desarrollada y Europa occidental se exportan a sí mismas alrededor de un 36%; las exportaciones entre todos los PD son alrededor de un 50% del total mundial. Los flujos de exportaciones de los PD además se concentran en los rubros más dinámicos del comercio, aquellos que concentran más intensamente valor agregado, tienen alta sofisticación tecnológica y, por tanto, obtienen precios crecientes[10]. Los bienes que han mostrado tasas de crecimiento más elevadas durante la década de los años 90 son los de los sectores de la informática y comunicaciones (11%); químico; (7%); y, manufacturero, de maquinarias y automotriz, del vestido y otros bienes de consumo (6% cada uno). Contrariamente los que menos crecen son los minerales, combustibles y materias primas (apenas un 1% cada uno)[11].

En la vigorosa ascensión del comercio internacional participan destacadamente  las empresas transnacionales, que ya por 1990  se  hacen  responsables –según la UNCTAD-   de cerca de un 70% de los intercambios. El comercio intra-firma va siendo cada vez más importante, favoreciendo el aprovisionamiento de estas empresas desde sus filiales en el exterior, pudiendo aprovechas así las ventajas comparativas de los países huéspedes, sistema que ha evolucionado  hacia la “integración compleja”, constituyendo redes productivas integradas. Estas tendencias explican el movimiento acelerado hacia la globalización, donde las magnitudes económicas y técnicas logran crecimientos mayores  en el ámbito internacional en lugar del nacional y donde está presente una gran receptividad y reacción nacionales a los factores externos. También se modifica la relación entre la producción y comercio de bienes y servicios. El coeficiente respecto al producto interno bruto (PIB) mundial de las exportaciones de bienes y servicios aumenta de 7.1 en 1950 a 17.1% en 1990, significando los bienes en el primer año un 98.6 y, en el segundo, sólo un 78.9%[12].  El brioso avance de las empresas transnacionales y la segmentación de la producción llevan a cambios importantes en la especialización productiva de los países, en la cual los PD acaparan los elementos más valiosos de esta especial cadena productiva de bienes y servicios.

 

2. EL PUNTO DE PARTIDA

2.1. La asimetría en las negociaciones del sistema GATT/OMC

Poco después de la II Guerra Mundial se constituyó el GATT, en el marco del acuerdo sobre comercio y tarifas, cuya finalidad principal era avanzar hacia la apertura de los mercados, lo que conduciría –automáticamente- a mayor crecimiento y bienestar. La herramienta fundamental fue la disminución de aranceles y la determinación de reglas para el comercio, considerando ciertos principios esenciales: la no-discriminación, o sea la cláusula de la nación más favorecida, que obliga al país  que daba una concesión a otro a extenderla a todos los países miembros y el trato nacional que debía concederse a los productos, en el sentido de evitar toda discriminación al producto extranjero; la transparencia de los acuerdos hacia todo observador externo a la institución; y, que el proceso de liberalización sea gradual. Se acepta la existencia, en determinadas condiciones, de tratamientos preferenciales a ciertos países y que los acuerdos regionales no necesariamente transfieran sus preferencias al resto de miembros del GATT.

La asimetría existente en las REI movió a que los PED trataran, durante los años 60 y 70, de unirse con el fin de aumentar su poder de negociación dada la clara desventaja de lidiar aislados frente a potencias económicas, políticas y militares de gran magnitud. El GATT/OMC fue uno de los foros donde se dieron estos intentos de unidad. Sin embargo, tanto el contenido de los indicadores principales del desarrollo económico-social de los PED como las conclusiones de numerosas evaluaciones realizadas acerca de los costos y beneficios que les ha deparado las sucesivas rondas de negociación en ese foro, claramente destacan su carácter negativo[13], en comparación con los PD. A medida que la globalización ha ido impulsando la constitución de bloques de naciones, de fusiones de empresas que pretenden alcanzar dimensiones y dominación mundiales y a la ampliación de las distancias económicas entre las naciones, se han ido imponiendo relaciones de fuerza en la negociación sobre las REI, limitando los derechos e intereses de los PED.

            La CEPAL señala que los PD ha logrado mayores ventajas -y un aprovechamiento mejor de ellas- gracias a que lograron incorporar al sistema multilateral de comercio actividades donde tienen supremacía tecnológica; a que impusieron el traspaso de la reglamentación multilateral relativa a las mercancías al ámbito de las empresas, favoreciendo la actividad de las empresas transnacionales ante el control gubernamental; a que obtuvieron condiciones y plazos más favorables para los sectores donde ellos debían liberar el comercio que el que se concedió a los PED para aquellos de su interés; y, a que de acuerdo a su conveniencia, lograron introducir flexibilidad en las disciplinas atingentes a las políticas agrícolas e industriales[14]. Así se fue construyendo un marco de disposiciones y mecanismos que privilegiaba los intereses de los PD, que paulatinamente extendieron a nuevos sectores tales como la protección de los derechos de propiedad intelectual, el comercio de servicios, las barreras técnicas, sanitarias y fitosanitarias. Pese a la inexistencia de acuerdos previos, con su poder impusieron enfoques acerca de temas de central importancia para los PED, como la aplicación de medidas contingentes (antidumping, salvaguardias, subvenciones y medidas compensatorias); el trato nacional  para las empresas en las disposiciones de los acuerdos sobre medidas comerciales relativas a las inversiones (TRIMS, en sus siglas en inglés) y sobre comercio de servicios; y, en otros sectores y temas[15].

En general, los PD lograron mejores plazos que los PED para cumplir con los acuerdos de liberación de comercio en sectores donde estaba presente una mayor competitividad por parte de estos últimos, como el agrícola, el textil y el del vestuario, dándoles tiempo para realizar su reestructuración interna o para trasladar la producción a países donde, además, se beneficiaban de menores costos. También lograron que los PED aceptaran reducir sus barreras a la vez que debían establecer y administrar normas e instituciones para lo que no estaban preparados ni para las cuales disponían de recursos suficientes, como es el caso de los estándares técnicos, las normas sanitarias y fitosanitarias o la puesta en práctica de la legislación sobre propiedad intelectual. De esta manera los PED fueron compelidos a negociar y adquirir compromisos sin disponer del tiempo, conocimientos, infraestructura institucional y recursos suficientes. De otra parte, la apertura de los PD hacia los sectores de interés de los PED en muchos casos no se ha cumplido o ha avanzado difícil y lentamente, contemplando limitaciones y excepciones que atenúan las obligaciones aceptadas por los PD, lo que se constata en las limitaciones voluntarias y unilaterales a estas medidas o las acciones antidumping, que constituyen nuevas formas de proteccionismo[16].  Los vacíos en los acuerdos correspondientes, la natural deficiencia de los PED en conocimientos y prácticas jurídicas tan especializadas y su alto costo, hace que estas medidas sean aplicadas exitosamente por los PD. Si bien la frecuencia del uso de estos mecanismos ha tendido a reducirse en los últimos años, ellas se han concentrado en los rubros de más interés para los PED[17].

Como ya se señaló, la arancelización de los productos agrícolas -o sea, la conversión de las medidas no arancelarias en tarifas ad valorem, sujetas a medidas de liberalización- llevó a que en definitiva aumente la protección con aranceles más elevados, incluso superiores al 300% y, a que además permanecieran aranceles específicos, estacionales, variables, etc[18]. Igual sentido tienen los vacíos legales referentes a numerosos compromisos adoptados por los PD que impidieron o limitaron su puesta en práctica[19].  Situación similar se encuentra al evaluar lo sucedido respecto al Acuerdo sobre Textiles y el Vestido, que estableció un período de 10 años, que vence el 2005, para la eliminación paulatina  de las restricciones cuantitativas establecidas por el Acuerdo Multifibras, donde no se han concretado los resultados esperados de las obligaciones contraídas por los PD.

            La asimetría se mantiene si se examinan las disposiciones del Acuerdo  sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias en materia de competencia desleal, que tratan en forma desigual los subsidios agrícolas e industriales. Por ejemplo, los subsidios a la exportación se consideran subvenciones prohibidas en el caso de los productos industriales, pero no lo son si se trata de productos agrícolas[20],[21]. Incluso estos últimos subsidios se consideran medidas de ayuda interna, no aceptables según el Acuerdo sobre la Agricultura. Hay claramente menores exigencias para la competencia en el caso de las mercancías industriales que en las agrícolas, tanto para las mencionadas subvenciones como para aquellas que apoyan la investigación y desarrollo tecnológico; el medio ambiente; el apoyo a las regiones rezagadas (como los PD llaman a sus enclaves de retraso económico); o las que privilegian el consumo de productos nacionales[22].

            Similarmente, los PD han logrado una ordenación jurídica que les favorece y  que utilizan mucho más eficientemente que los PED, los que además no lograron disposiciones igualmente convenientes en los diferentes acuerdos. Así en el sistema de solución de controversias de la OMC en los contenciosos vinculados a los acuerdos de la Ronda Uruguay -considerando información desde 1995 al 2000- desde el ángulo del país objeto de reclamaciones, los PD y los PED recibieron reclamos por un 60 y un 40% de los casos, respectivamente. Un 44% de los reclamos contra los PD estaban pendientes, en tanto que un 56 estaban resueltos, concluidos o activos. Para los PED estas relaciones fueron de 54 y 46%.  Bajo esas mismas premisas, de los reclamos presentados contra los PD  un 77% tuvo origen en los propios PD y sólo un 23% en los PED; para los PED esas relaciones fueron de 69 y 31%, repectivamente;  y,  para el total de las reclamaciones, las que emanaron de los PD alcanzaron un 74% y las de los PED, sólo 26%. De otra parte, un 59% de todas las reclamaciones relativas a la reglamentación sobre subsidios/dumping, TRIP’s e Impuestos/cuotas estaban pendientes en tanto que habían sido resueltas, concluidas o  permanecían activas un 41%; sobre más de 9 otros ámbitos (principalmente barreras técnicas, precios mínimos y servicios) estas proporciones fueron de 39 y 61%, respectivamente y para el total de 48 y 52%, respectivamente[23].

            En conclusión es evidente que en el ámbito de la OMC los PD, dados sus mayores medios y gravitación en las negociaciones, pudieron determinar oportunamente metas, estrategias y tácticas que les han favorecido en forma importante para lograr acuerdos y reglamentaciones en su favor, incluso aquellas relativas a los aspectos legales para resolver contradicciones. Con esto convierten este foro multilateral en factor importante para  mantener su predominio económico. La diferencia en el poder de negociación de cada grupo explica, como se ha dicho, estos resultados; sin embargo, es también evidente que existentes grandes y graves diferencias de interés al interior de los PD, tal como lo demuestran las posiciones distantes respecto a temas fundamentales como la agricultura y también la estructura de litigios discutidos en el sistema de solución de controversia de la OMC. Similarmente, los PED igualmente se enfrentan en una serie de campos, a causa de la diversidad de sus características económico-sociales y diferentes estadios de desarrollo. Pero al carecer, en forma individual, de un importante poder de negociación resulta en detrimento de ellos el  que todavía hoy  predominen las diferencias y no las razones que los llaman a actuar en forma unida.

            No ha sido fácil el devenir de la unidad y solidaridad entre los PED. En la base de su disociación está la influencia que en sus sociedades ha tenido el colonialismo  y el neo-colonialismo, con sus secuelas de limitada  soberanía y presencia de los colonizadores en la propiedad de los recursos económicos así como de su influencia en los asuntos públicos. Posteriormente, los PD, justamente por el juego de la REI, fueron aumentando su influencia en los PED siendo la actual globalización y la hegemonía norteamericana una muestra del predominio alcanzado. El dominio conseguido por los organismos de Bretton Woods en la definición de las políticas nacionales, el poder de las empresas transnacionales y la influencia económica, política y militar de los gobiernos de los PD y la segregación económica, política y social al interior de las sociedades en desarrollo, han impedido que fructifiquen los esfuerzos que en varias ocasiones han realizado los PED para afianzar su unión tras objetivos reivindicativos de su actual situación menoscabada en el mundo[24],[25]. 

Pese a todo lo anterior resaltan tres hechos indiscutibles: que la OMC seguirá siendo el lugar donde se discutan y acuerden las normas que rijan buena parte de las REI; que para cualquier PED es  preferible , por definición, negociar con los PD más poderosos en este marco multilateral que en condiciones bilaterales; y, que la única opción de los PED es, pese a los altibajos,  ampliar y profundizar su unidad.

Históricamente los PD han ido reduciendo los niveles arancelarios de algunas  mercancías, por lo que los niveles promedios son relativamente bajos. En el caso de los EE.UU. los niveles hacia los años 30 eran de algo más de 50%; al final de la II Guerra Mundial eran ligeramente superiores a 26%; luego de la Ronda Uruguay, la octava de la serie de rondas organizadas, el promedio arancelario alcanzaba a aproximadamente 3.5%. Sin embargo persisten grandes extremos o “crestas”[26] para ciertos bienes que no resisten la competencia de las exportaciones del resto de países, ya sean estos del mismo grupo o de la de los PED.

 

 CUADRO  2 - PERFIL ARANCELARIO DE ALGUNOS PAISES DESARROLLADO (en porcentajes ad valorem)

              CONCEPTOS

 

 EE.UU.

 

    U. E.

 

  JAPON

 

 CANADA

1-Partidas arancelarias con nivel 0

     37.2

     22.2    

     53.8

     28.6

2-% crestas totales/total partidas

       9.0

     11.7

       9.9

       6.7

3-% crestas indust./crestas totales

     63.4

       3.3

     14.9

     71.6

4-% crestas agric./crestas totales

     36.6

     97.7

     85.1    

     27.4

FUENTE: Elaborado con base en CEPAL, “Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe, 1999-2000”, Santiago de Chile, marzo del 2001.       

  

            Las crestas arancelarias afectan precisamente a  productos  importantes de las exportaciones de los PED y, en ciertos casos, de los propios PD; así para las manufacturas  se encuentran en los países mencionado en el cuadro anterior tasas máximas que van entre el 22 y el 49%. Estas tasas elevadas afectan principalmente a los alimentos básicos; a los de la industria alimentaria; a los textiles y prendas de vestir; al calzado y productos de cuero; los de la industria automotriz; y, los relojes y productos electrónicos de consumo.

            Otra limitación importante al libre comercio es el escalonamiento de aranceles que, al sumar tributos según avanza el grado de elaboración de las mercancías, lleva a  tasas de protección efectiva que anula las aparentes reducciones arancelarias concedidas por los PD en las distintas negociaciones. Estas restricciones afectan principalmente a manufacturas de los PED tales como son las mercancías de la agroindustria; los derivados de los metales; los textiles y vestidos; y, los productos de madera. Además, contraviniendo las obligaciones adoptadas en la Ronda Uruguay, los PD en forma unilateral elevaron las tasas a numerosos bienes de interés de los PED. Tal es el caso de las mercancías agrícolas como algunos tipos la carne bovina; leche y otros derivados lácteos; trigo y otros granos; aceites; frutas y jugos; tabaco y cigarrillos, etc. Situación similar se da con los productos manufacturados tales como las prendas de vestir; calzado y sus partes; automóviles, etc. En el grupo de mercancías agrícolas el número de productos que sobrepasan aranceles del 100% va desde 26 casos en Estados Unidos a 146 en Japón; en el caso de los manufacturados sólo Japón muestra 35 casos en tanto que los otros países mencionados en el Cuadro 2 no registran ninguno.

            Hacia fines de la década de los 90, en general,  entre las medidas arancelarias que utilizan contra las exportaciones  de los PED  los principales PD (EE.UU., UE y Japón), se pueden mencionar: todos mantienen una estructura arancelaria que considera escalonamiento; el arancel promedio aplicado llega a 5.7, 10 y 9.4% respectivamente; para las manufacturas ese promedio es de 4.7, 4.9 y 4.9% y para los bienes agrícolas10.7, 20.8, 26.0% respectivamente (para estos productos los aranceles máximos alcanzan a 350, 800 y 900%); en todos existen derechos específicos para bienes agrícolas y en Japón derechos móviles, diferenciales y alternativos; también todos aplican contingentes arancelarios para los productos agrícolas y textíles; todos mantienen aranceles estacionales; y, por fin todos mantienen sistemas generalizados de preferencias (SGP) considerando diferentes intensidades y composición de países que reciben la preferencia. En el caso de los EE.UU. son todavía intensas las medidas proteccionismo que afecta a varias categorías de exportaciones de mercancías agrícolas, tanto en el nivel de los aranceles promedios, como en el de las crestas arancelarias y en la aplicación de aranceles específicos. La existencia de cuotas, legitima medidas unilaterales y generan discriminación entre países[27]. Igualmente, la UE aplica tasas arancelarias superiores al arancel promedio agrícola a una serie de estos bienes[28]. Japón también muestra estas anomalías. Virtualmente todos se han reservado el derecho de aplicar salvaguardias especiales. Junto a lo anterior están algunos acuerdos que limitan las exportaciones como el Multifibras, el de los Textiles y el Vestido y las limitaciones voluntarias a las exportaciones.

            Desde un inicio estos y otros problemas han concentrado la atención de las negociaciones en el sistema GATT/OMC, así las 6 primeras Rondas trataron básicamente sobre reducciones tarifarias, pero las dos últimas –las de Tokio y Uruguay- iniciaron el tratamiento de las barreras no arancelarias y temas relacionados con el comercio, entre ellos los de servicios, propiedad intelectual. Ahora se pretende agregar en la próxima Ronda los temas sobre políticas de competencia y compras gubernamentales. Las discusiones sobre el acceso a los mercados –que consideran los temas de los aranceles; de las medidas no arancelarias; del comercio de productos tropicales[29]; y, del comercio de los productos derivados de recursos naturales, textiles y vestuario-  concentra el interés de los países exportadores de productos básicos y que, dado el balance de la Ronda Uruguay, las futuras negociaciones deberían llevar a la más completa liberalización. Además están los temas relativos a una serie amplia e importante de regulaciones que también afectan de manera notable a las exportaciones como los estándares técnicos (control de calidad; exigencias de empaque y de etiquetado); protección de derechos laborales;  consideración del medio ambiente; normas sanitarias y fitosanitarias; licencias especiales; requisitos de certificación; regulaciones portuarias, etc. Todos estos  temas, que fueron tratados en la Ronda Uruguay y algunos sujetos  a  resoluciones,  de grave perjuicio para los exportadores y problema para los importadores, constituye la llamada “agenda pendiente”, que trata de zanjar definitivamente estas materias[30].

Es indudable la importancia que reviste para los PED el tratamiento que se dé a los productos agrícolas. Este fue casi inexistente en las Rondas que precedieron a la de Uruguay en tanto que la liberalización del comercio y la consideración de normas y regulaciones para los productos industriales, que garantizarán su acceso a los mercados, concentraron los acuerdos que se fueron alcanzando. Así el nivel promedio de los aranceles que inciden en los productos agrícolas son 10 veces superiores a los industriales; los apoyos directos a la producción agrícola en los PD tuvieron un valor, en el año 2000, superior a la suma de  las exportaciones totales de América Latina y el Caribe y más que cuadruplica el flujo corriente de las inversiones extranjeras directas que se dirigen a esa región[31].  La presencia de un trato tan desigual a una muy importante fracción de sus exportaciones tiene, por tanto, una importancia central para los PED y su superación constituye una de las demandas centrales de los PED en la OMC. En lo substancial ello consiste en que los aranceles agrícolas se reduzcan, en plazos razonables, al nivel de los industriales; que se eliminen las cretas y el escalonamiento arancelarios que distorcionan el comercio. Significa que en plazos prudentes también se eliminen, como en el caso industrial, los subsidios y el apoyo interno a la producción y al comercio de los productos agrícolas; que se tenga en cuenta la necesidad de un tratamiento especial y diferenciado a los PED, principalmente los isleños y  los menos adelantados.

            Además de lo ya señalado, existen los aspectos ligados al Acuerdo General sobre Servicios (GATS, en sus siglas en inglés), que mantiene principios similares a los del GATT, salvo en que concede períodos de transición (10 años) para cumplir los compromisos específicos adquiridos en la medida de que ello se  permita expresamente; que el trato nacional sólo es exigible cuando así  haya sido aceptado. Considera un texto central, aplicable a todos los sectores y participantes; anexos para determinados sectores; y, listas nacionales de compromisos específicos. El suministro de servicios, de acuerdo al GATS, adopta las siguientes modalidades: fronterizo; traslado del consumidor o del consumo al extranjero; posibilidad de establecer filiales; y, traslado del productor al país receptor para prestar el servicio. Los compromisos pueden ser transversales, que afectan a todos los sectores de servicios, o sólo a sectores específicos. La CEPAL[32], al evaluar los resultados de la aplicación del Acuerdo, indica que la liberalización hecha por la región ha sido significativa especialmente por la calidad y valor comercial de los sectores sobre los que ha adquirido compromisos, más que por su número[33]. Respecto a las 3 modalidades señaladas más arriba, la región ha concedido un mayor porcentaje de acceso al mercado y de trato nacional que lo hecho por los PD (un 20 y un 28% más). Las actividades más liberadas han sido hotelería y restaurantes.

            En sus compromisos horizontales la región ha privilegiado la tercera modalidad de suministro de servicios (véase el párrafo anterior) a través de facilidades para la constitución de sociedades empresariales; regulación de compra de inmuebles; restricción a la inversión; y, autorización de presencia comercial. Las medidas restrictivas son, por lo general, relativas a inversiones extranjeras, al sector de la defensa nacional; al procesamiento de basuras tóxicas no producidas en la región; y, varias reservas a favor de nacionales en una serie de actividades. En los PD estas limitaciones son similares.

 

3. DOHA Y LA RONDA DEL MILENIO

3.1 Aspectos generales

            Conviene primero reflexionar sobre las futuras negociaciones desde un ángulo general. Como ya se señaló, las negociaciones multilaterales del sistema GATT/OMC se han venido realizando en la 8 Rondas que culminaron en la de Uruguay; sin embargo, el sistema permite la continuación –hasta la próxima Ronda, la del Milenio- de negociaciones sobre una serie de materias inscritas en la llamada “agenda incorporada”. Por tanto los países pueden optar en si los impulsos que naturalmente todos quieren dar a los intercambios se persiguen a través de la continuación de las negociaciones normales de la OMC o si se prefiere realizar una nueva Ronda. La disyuntiva no es algo simple pues probablemente la respuesta dependerá de algunos aspectos fundamentales, entre los cuales está el contenido, más o menos amplio, del temario de una posible nueva Ronda[34]. Esquemáticamente, de una parte los PD mantendrán como su objetivo el lograr la mayor liberalización de las REI tratando de mantener incólumes las disposiciones que le permiten un cierto grado de proteccionismo, especialmente en el comercio agrícola. De otra, los PED probablemente destaquen la necesidad de evaluar cuidadosamente el desempeño de los acuerdos existentes –que a su juicio no se han cumplido a cabalidad por los PD-; demanden que se respete el derecho de todo país a adoptar políticas de desarrollo económico-social fundamentales, sin que eso signifique violación de acuerdos; y, exijan que el proceso de liberalización considere la situación diferenciada de los niveles de desarrollo y su derecho a impulsar la integración  y cooperación económica y técnica entre PED.

            Otro aspecto que incide en forma importante en la oportunidad y contenido de la próxima Ronda es el vinculado a la situación económica mundial. Desde el año 2000 vienen presentándose claros signos de debilitamiento del crecimiento económico en EE.UU., mientras tampoco son muy auspiciosos los desempeños de los países de la UE y Japón continúa sumido en una grave y persistente crisis. Por su parte, los PED continúan acusando inestabilidad financiera y son graves las circunstancias de algunos de ellos, en especial Argentina, Pakistán y Turquía. En conclusión, los países de ambos grupos tienen posiciones encontradas en cuanto a su capacidad de adquirir compromisos en estas materias. A la vez que se requiere ampliar los mercados donde colocar su producción exportable, precisamente a causa de la debilidad de la demanda interna –lo que llevaría a perseguir una mayor liberalización-, una serie de sectores productivos enfrentan la subutilización de sus capacidades instaladas y el consecuente desempleo, con lo cual se incrementan las presiones proteccionistas gremiales y sindicales.

En este marco es alta la gravitación de la situación de los EE.UU., país que experimentó durante los años 90 un período de alto crecimiento del producto interno bruto y que tiene una influencia principal en el devenir económico mundial y en el cual las manifestaciones de recesión económica actuales coinciden con niveles exageradamente altos y crecientes del saldo negativo de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Sin embargo, el valor del dólar norteamericano sigue siendo alto con relación al resto de divisas convertibles por lo que, hasta ahora, es  difícil aumentar los flujos exportables capturando una mayor competitividad vía la devaluación cambiaria[35]. Esta situación se ha hecho, recientemente, mucho más compleja, al desatarse un conflicto de gran magnitud a raíz de las acciones terroristas del 11 de septiembre de este año. Los indicadores económicos norteamericanos se han deteriorado todavía más y a esta altura son muy pocos los que dudan sobre la inminencia de un período recesivo, esta vez, a escala mundial.

            En estas condiciones no parece muy fácil llegar a conciliar una agenda para una futura Ronda y, en último caso, de lograrse, la negociación sería sumamente difícil por los limitados grados de libertad de los participantes, que enfrentarían no sólo situaciones económicas difíciles paralelamente a las negociaciones, sino también fuertes presiones internas e internacionales de los sectores que se vean perjudicados por ellas[36],[37].

            De esta manera cada vez es más claro para todos los participantes en las negociaciones multilaterales que, además de las condiciones naturales de claridad, transparencia y justo equilibrio, en la actualidad es necesario considerar otras que tengan en cuenta  los urgentes requerimientos de los PED para acceder al desarrollo y hacerlo más justo y equilibrado; que corrijan las inequidades que caracteriza la globalización actual[38] y que permitan a los países menos avanzados del grupo de los PED condiciones especiales tanto en la formulación como en el contenido, tiempos y condiciones de aplicación de los acuerdos en que participen.

            Los PD han intensificado sus esfuerzos por que, aprovechando la 4ª Reunión Ministerial de la OMC, se convoque a una nueva Ronda, la del Milenio, que vaya más allá de las que se realizan con base en los mandatos que tiene esta organización, básicamente sobre agricultura y servicios[39],[40]. La mayor cobertura y alcance se daría principalmente en la introducción de nuevos temas: aranceles industriales; políticas de competencia; inversiones; facilitación del comercio; compras gubernamentales; comercio electrónico; normas laborales; y, normas medio ambientales[41]. También  países de la región (algunos del MERCOSUR, de la Comunidad Andina,  de Centroamérica y del Caribe) han manifestado similar interés en tanto se consideren plenamente en dicha reunión sus objetivos e intereses, que se sitúan principalmente en la agricultura. También la OMC se cuenta entre los que presionan por la realización de la Conferencia en Doha y la convocatoria a la nueva Ronda[42],[43].

 

3.2 Las posiciones fundamentales

            No cabe duda de que en la actual actitud decidida de los EE.UU. por que la Ronda sea convocada inciden parte de las consideraciones mencionadas más arriba, en especial la situación del ciclo económico estadounidense; el peligro de un deterioro mayor de la economía, aún más largo y pronunciado, sólo comparable con los existentes en 1973-75 o 1981-82[44], no sólo en los EE.UU. sino en todo el mundo; los efectos negativos que ha tenido en el ambiente político y económico los acontecimientos del 11 de septiembre de este año. Un indicador importante de la actitud de este país es la reciente aprobación por el Commitee of  Ways and Means del Senado dé la concesión al Gobierno de la “trade promotion authority”, el equivalente al “fast track” utilizado anteriormente y que permite al ejecutivo celebrar y concluir negociaciones económicas, sujetas a la aprobación o rechazo total por parte del Congreso, sin que éste tenga capacidad para incluir modificaciones (sin embargo dicha aprobación considera una serie de indicaciones complejas, como son las de lograr ventajas en cuanto a las medidas sobre competencia o a la introducción del tema laboral; otras indicaciones piden se conceda al Congreso  derechos especiales de supervisión, control y evaluación sobre el Gobierno en estas materias). Igual sentido tienen las reiteradas expresiones del Representante de Comercio Robert Zoellick por una pronta convocatoria que considere un amplio grupo de cuestiones principales. Parece factible alcanzar cierto grado de acuerdo entre EE.UU. y la UE[45], pese a que sus intereses se diferencian; sin embargo, es lógico pensar que ellos requiere de varias difíciles concesiones mutuas. Para la UE y Japón es importante que en materia agrícola no haya cambios drásticos[46], en tanto que para EE.UU., en menor medida, y para los PED ese es un tema vital. También es importante para la UE el tratamiento de la relación entre comercio y el medio ambiente[47], en tanto que para Estados Unidos lo son las normas y reglamentaciones, las medidas compensatorias y   los temas sobre inversiones. En un artículo publicado el 17 de julio del 2001 en el New York Times, Zoellick y Lamy, destacan el “entendimiento” de EE.UU. y la UE por superar los escollos encontrados en Seattle ya que si esto no sucede simplemente no habrá una nueva Ronda y el multilateralismo cederá paso a tendencias hacia el bilateralismo; que el impulso al comercio que estas negociaciones lograrían iría en  apoyo de la recuperación económica; que las bases de negociación aceptables serían el intensificar la remoción de barreras al comercio a la vez que se refuercen y amplien sus reglas; considerar la especial situación de los países menos adelantados; y, dar atención al tema de la implementación de los acuerdos ya adoptados por el sistema GATT/OMC. Paralelamente abogan por la consideración de nuevos temas.

Por su parte la mayoría de los PED también tienen interés en una nueva Ronda pues es preferible para ellos una negociación multilateral –en la cual está abierta la posibilidad fortalecer la acción conjunta y así aumentar su poder de negociación- que tratos bilaterales en condiciones de diferencias notables de magnitud con algunos PDŒ. Pero esta actitud debe conciliarse con la necesidad imperiosa de los PED porque se considere algunos aspectos fundamentales para sus sociedades. Entre ellos  un tema altamente sensible es el relativo a las asimetrías que se derivan de la falta de aplicación o de la mala aplicación de los acuerdos de la Ronda Uruguay, que hasta hoy ha estado lejos de ser atendido satisfactoriamente en los distintos foros de la OMC. Las imperfecciones de los acuerdos y las fallas en su cumplimiento probablemente requieran un detallado tratamiento en una nueva Ronda, incluso la reformulación de algunos de ellos; sin embargo los PED insisten en que muchos temas pueden ser resueltos desde ahora por el Consejo General de la OMC, en el marco del llamado tema de la implementación[48], lo que implica el reconocimiento de las asimetrías por parte de los PD y su voluntad para efectuar las correspondientes conseciones que corrijan algunos de  los defectos y omisiones. Infortunadamente hasta el presente no se han producido resultados, lo que es un mal presagio si se tiene en cuenta  la 4ª Conferencia bien podría, pese a los problemas presentes, reunirse el 9 de noviembre, o sea en muy poco tiempo más.

            Otro tema de difícil tratamiento es el que se deriva de los acuerdos sobre agricultura de la Ronda Uruguay y de los resultados de las negociaciones sobre la agenda implícita que debían empezar el año 2000. Estas negociaciones estaban destinadas a hacer efectivas la contraparte en este sector –por demás fundamental para el comercio exterior de los PED- de las concesiones ya hechas por ellos en otros sectores y temas, tales como el industrial, los servicios, normas y reglamentos, propiedad industrial, inversiones, etc. Si no hay resultados en las negociaciones mandatadas todos sus temas entran en la discusión de una nueva Ronda, lo que podría llevar a que los PED tuvieran que duplicar sus concesiones y, por tanto, hacer muy difícil sino imposible el proceso de negociación.

            Un aspecto de muy difícil tratamiento es el de incluir el tema laboral en las deliberaciones de la nueva Ronda. A juicio de los PED esto llevaría a generar nuevas formas de proteccionismo –como ya ha sucedido en el pasado con otros temas- y sería altamente desfavorable para sus intereses[49]; sobre este tema al parecer habría disposición de los PED para que sea discutido en un ámbito más general y apropiado, como sería el del desarrollo social.

            Otro problema que confronta las posiciones de los dos grupos de países es el del contenido que tendría una eventual convocatoria de la 4ª Conferencia   a una nueva Ronda. Los PD, en razón del poco tiempo disponible, han señalado su preferencia por un mandato de negociación corto, conciso, vago y que sean las propias negociaciones en la Ronda las que fijen los contenidos y límites. Los PED rechazan totalmente este predicamento por su experiencia en otras negociaciones, especialmente las de la Ronda Uruguay, en donde fueron llevados –con base en una convocatoria como la que ahora se pretende hacer- a negociar y realizar concesiones en contenidos mucho más ambiciosos de los mencionados previamente[50]. Su preferencia es que la negociación de cualquier tema debe ser claramente definida y acotada en la convocatoria[51].           

            El 21 de octubre tanto el Vicepresidente de los EE.UU. como el Representante Comercial anunciaron la decisión definitiva de participar en la Reunión de Doha, en las fechas ya acordadas. Por su parte, el 22 de ese mes, el Director General de la OMC indicó que los preparativos seguían y que sólo razones “sísmicas o catástrofes” impedirían la reunión de la 4ª Conferencia Ministerial (4CM). El problema real no es tanto, a esta altura, si la reunión se hace o no, sino en si es razonablemente realista suponer que será posible salvar todos los escollos presentes para lograr el resultado fundamental de la 4CM, o sea, la convocatoria, lo antes posible, de la  Ronda del Milenio. Es probable que el trabajo pendiente, como veremos más adelante, lleve todavía varios meses luego de la eventual reunión de Doha. Recién allí será factible pensar en una convocatoria que razonablemente satisfaga a los participantes y permita que la Ronda se realice en un ambiente menos tenso en el contexto económico, político y militar[52].

 

3.3 Las propuestas de la OMC  

Si las anteriores son las posiciones sobre la futura Ronda, ello debería llevar a la participación constructiva tanto de los PD como de los PED, evitando el peligro de que se desaten actitudes contrarias a los enfoques multilaterales en las REI y, por tanto, debilitar el papel de la OMC. 

            En el marco de la OMC, en Ginebra, se han realizado intensos esfuerzos por avanzar hacia consensos que permitan definir proyectos del temario y la Declaración de la 4CM. Producto de estos esfuerzos el Presidente del Consejo General y el Director General presentaron a las Delegaciones ante la OMC sendos borradores de la Declaración Ministerial[53] y de una Decisión sobre los Asuntos y Problemas relacionados con la Implementación[54]. Los temas tratados en estos documentos presentan, en algunos casos, opciones y, en otros, materias que todavía deben ser desarrolladas, así como definir más completamente las relaciones entre ambos documentos.

I. El proyecto de Declaración tiene, resumidamente, los siguientes contenidos[55]:

A. Preámbulo. Trata aspectos generales y de principios.

i- Ratifica que la OMC es el único foro dedicado a la regulación y liberalización del comercio y reconoce el aporte de los acuerdos regionales al crecimiento y liberalización del comercio

ii-  Señala que la mayor multilateralidad del comercio y el desarrollo sostenido se apoyan mutuamente; que las medidas para  fortalecer la salud y la seguridad de la gente; la protección del medio ambiente, incluso el derecho a regular  y establecer nuevas regulaciones en el suministro de servicios; y, se asegura que ello no se usará con objetivos proteccionistas

iii- Ratifica que la OMC está dispuesta a recibir nuevos miembros, en especial a los países menos desarrollados

 

B. PROGRAMA DE TRABAJO. Contiene los siguientes puntos y contenidos:

i- Agricultura. Texto por elaborarse sobre las siguientes bases: debe hacerse referencia a las actuales negociaciones; a los objetivos de largo plazo de la reforma en la agricultura;  a cambios en las condiciones de acceso a los mercados; apoyo interno; competencia en las exportaciones; tratamientos especiales y diferenciados;   preocupaciones no comerciales;  metas de tiempo y calendarios; y, al foro de negociación.

ii-  Servicios. Destaca que las negociaciones mandatadas han promovido el crecimiento y desarrollo económicos; que ellas han tenido un progreso satisfactorio y que son útiles las propuestas hechas en temas transversales y sobre el movimiento de personas; reafirma como base para continuar las negociaciones las Orientaciones y Procedimientos para la negociación adoptados por el Consejo para el Comercio en Servicios con el fin de alcanzar los objetivos mencionados en el preámbulo y los Arts. IV y XIX del GATS.

iii- Acceso al mercado de los productos no agrícolas señala que las    negociaciones persiguen la reducción o eliminación de las tarifas, incluidas las de las crestas tarifarias y el escalonamiento así como de las barreras no tarifarias; deben incluir a todos estos productos; y, considerar las necesidades especiales de los países menos desarrollados, incluido la no-reciprocidad completa en los compromisos de rebajas.

iv- TRIPS[56]. Se plantea culminar negociaciones sobre el establecimiento de un sistema multilateral de notificación y registro del origen geográfico del vino y licores; que el Consejo para los TRIPS examine cuestiones relativas a la (posible) negociación de esa protección a otras áreas de productos; que dicho Consejo examine la relación entre el Acuerdo sobre TRIPS y la Convención sobre Diversidad Biológica; de la protección del conocimiento tradicional; reclamos; la necesidad de que el Acuerdo esté permanentemente al tanto de las innovaciones tecnológicas y otros desarrollos; y, que en todo lo anterior se tenga en cuenta la dimensión del desarrollo.

v-  MICS. Se pretende negociar un marco de reglas multilaterales sobre las inversiones extranjeras, especialmente la directa, que equilibre los intereses del  país huésped y del visitante, teniendo en cuenta las responsabilidades regulatorias de los gobiernos y los objetivos de desarrollo; el debe  contener conceptos sobre ámbitos, definiciones, transparencia, no-discriminación, compromisos previamente establecidos y un sistema de solución de controversias; también debe considerar las necesidades especiales de desarrollo, comerciales y financieras de los PED y de los países menos adelantados; que los compromisos que se adopten sean equilibrados con las necesidades y circunstancias de cada parte; debe tener en cuenta las provisiones de la OMC sobre los arreglos bilaterales o regionales sobre inversiones.

             Alternativamente, se encomienda al Grupo de Relaciones entre Comercio e Inversiones estudiar las propuestas de los países y que presente un informe a la 5ª Conferencia de Ministros (5CM).

vi- Transparencia en compras gubernamentales. Aquí se negociaría con base en de lo avanzado por el Grupo que trata estas materias, teniendo en cuenta exclusivamente los aspectos de transparencia; las prioridades para el desarrollo de los participantes; y, sin restringir el espacio para las preferencias que puedan darse a la oferta y proveedores nacionales. Cualquiera nueva obligación deberá tener en consideración los intereses de los PED y de los menos adelantados.

vii- Facilitación del comercio. Las negociaciones se harán con base en los Arts. V, VIII y X del GATT 94 y las disposiciones de la OMC relativas a aduanas y otros procedimientos y formalidades para hacer expedito el movimiento, la liberación y despacho de bienes. Se agrega el mismo alcance señalado en el punto  anterior sobre los PED.

viii- Reglas de la OMC. Las negociaciones  se dirigirán a clarificar y mejorar el Acuerdo sobre Implementación del Art. VI del Gatt 1994 y sobre subvenciones y medidas compensatorias, con el mismo alcance señalado en el punto anterior  sobre los PED. Lo mismo respecto a las provisiones existentes en la OMC sobre acuerdos regionales de comercio. Cualquier nueva obligación sobre estos acuerdos se verá durante las negociaciones, considerando los aspectos de desarrollo de los acuerdos regionales.

ix- Enmiendas a los entendimientos sobre arreglo de controversias. La negociación se hará con base en las proposiciones de los participantes, contemplando los avances logrados y con el fin de disponer de un cuerpo de enmiendas equilibrado no más tarde de mayo del 2003, tras lo cual se deberá poner en práctica cuanto antes.

x- Comercio y medio ambiente. Se encarga al Comité correspondiente continuar con su trabajo, con base en sus términos de referencia; perseguir que la eliminación de restricciones y distorsiones al comercio beneficien el comercio, el medio ambiente y el desarrollo; así como profundizar la comprensión de las relaciones entre el sistema multilateral de comercio y los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente. El comité informará a la 5CM. También se encarga al Comité sobre Obstáculos Técnicos al Comercio adelantar sus trabajos sobre etiquetado considerando que cualquier medida no debe convertirse en una restricción disfrazada e, igualmente, informar a la 5CM.

xi- Comercio electrónico. Se toma nota del trabajo hecho sobre esta materia y se acuerda continuar con el actual Programa de Trabajo en las mejores condiciones posibles e informar a la 5CM y mantener hasta ella el compromiso de no imponer derechos aduaneros.

xii- Economías pequeñas. Se deberá acordar un programa de trabajo bajo el auspicio del Consejo General sobre el comercio de economías pequeñas y vulnerables tendiendo a su plena incorporación en el sistema multilateral de comercio y no crear una subcategoría de países. El Consejo deberá revisar el avance e informar a la 5CM.

xiii- Comercio, deuda y financiamiento. Se acuerda examinar bajo el auspicio del Consejo General la relación entre estas materias, en el marco del mandato y competencia de la OMC para fortalecer la contribución que el sistema multilateral de comercio puede brindar a una solución durable al problema de la deuda externa de los PED y de los menos desarrollados y fortalecer la coherencia de las políticas de comercio internacional, financiamiento y monetaria con vista a salvaguardar el sistema multilateral de comercio de los efectos de la inestabilidad financiera y monetaria.

xiv- Comercio y transferencia de tecnología. Con el fin preparar propuestas para incrementar los flujos de transferencia de tecnología, en el marco del mandato de la OMC y bajo el auspicio del Consejo General, se deberá examinar la relación de estos temas e informarlos a la 5CM.

xv- Países de menor desarrollo (PMD). La integración de estos países al sistema comercial requiere la combinación e interrelación de medidas de acceso a los mercados, asistencia técnica y capacitación relativos al comercio y reformas en las políticas de los PMD. La OMC, en el marco del  mandato emanado de por la Tercer Conferencia de las Naciones Unidas sobre los PMD, y teniendo en cuenta los aspectos relativos al comercio de la Declaración y Programa de Acción de Bruselas, debe formular un programa de trabajo en la materia. Se reconoce y comparte el Marco Integrado para la Asistencia Técnica a los PMD relativa al Comercio (IF en su sigla en inglés) como un modelo aceptable para el desarrollo del comercio de estos países; se llama a las Partes a aumentar sus contribuciones al Fondo del IF; se pide a las Organizaciones  y PD para que examinen la ampliación y la extensión del modelo de IF. Se debe informar a la 5CM.

xvi- Tratamientos especiales y diferenciados. El contenido de este párrafo, aún no redactado, se basará en el informe del Comité sobre Comercio y Desarrollo.

xvii- Cooperación técnica y capacitación; Organización y manejo del Programa de Trabajo. Sobre estos temas se hacen varias propuestas, que no se detallan aquí.

         

II- Propuesta de Decisión.  El borrador contiene un Preámbulo  seguido de los Anexos I y  II, que tratan de las materias sustantivas:

 --- ANEXO I

i- GATT  1944. (item 1[57]) Se reafirma que el Art. XVII del GATT 1994 es una provisión para el tratamiento especial y diferenciado para los PED y que recurrir a él podría ser menos oneroso que hacerlo que con el Art. XII. (item 4) Respecto a las cuestiones planteadas en el Informe del Comité de Acceso a los Mercados respecto al significado de “oferente substancial” se encarga a dicho Comité seguir examinándolo y hacer recomendaciones al Consejo General lo antes posible y no más tarde de la 5CM.

ii- Acuerdo sobre Agricultura. Se toma nota del Informe del Comité de  Agricultura sobre cuotas tarifarias y del debate sobre esta cuestión y se apoya mantener bajo análisis este cuestión. (item 5) Se recomienda a las Partes tener moderación  respecto a medidas de impugnación notificadas,  en el marco de la “caja verde”[58], por los PED para promover su desarrollo rural y atender aspectos de seguridad alimentaria.

iii- Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. (items 9 y 10) Cuando estén presentes apropiados niveles de protección sanitaria y fitosanitaria que permitan espacio para la introducción, por etapas, de nuevas medidas, se debe entender que la frase ”largo periodo de acatamiento”, mencionada en el Art. 10.2 de este Acuerdo, significa un período no menor de 6 meses. Cuando esos niveles no permitan espacio para la introducción por etapas de nuevas medidas, pero un Miembro ha identificado problemas específicos, el Miembro que aplica la medida deberá iniciar, de ser solicitado, consultas tendientes a encontrar una solución mutuamente satisfactoria mientras continúa accediendo a los niveles de protección del Miembro importador. (item 11) En conformidad con lo señalado en el párrafo 2 del Anexo B de este Acuerdo, la frase “razonable intervalo” deberá entenderse normalmente como un período de 6 meses. (item 15) Siguiendo las provisiones  del Art. 12.7 de este Acuerdo se encarga al Comité sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias revisar la operación e implementación de este Acuerdo al menos cada 4 años. Se expresa satisfacción y se recomienda al Director General de la OMC continuar con las acciones tendientes a una creciente participación de los Miembros en las organizaciones internacionales que determinan normas, así como la coordinación de actividades con esas organizaciones y otras financieras para identificar requerimientos y recursos para asistencia técnica en estas materias.

iv- Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio. (items 31 y 32) Se expresa acuerdo y se insta a continuar con el trabajo del Comité sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, con el enfoque incluido en la evaluación trienal del trabajo en esta área. (item 35) Conforme a las condiciones especificadas en el párrafo 12 del Art. 2 de este Acuerdo se entenderá como “intervalo razonable” un período no menor a 6 meses, salvo cuando para obtener los objetivos legítimos perseguidos éste sea inefectivo.  Se expresa satisfacción y se recomienda al Director General de la OMC proseguir sus esfuerzos por facilitar la creciente participación de los Miembros de todo nivel de desarrollo en el trabajo de las organizaciones internacionales que determinan normas, así como la coordinación de esfuerzos con estas y otras organizaciones  financieras para identificar requerimientos y recursos para la asistencia técnica en estas materias.

v- Acuerdo sobre Medidas en Materias de Inversiones relacionadas con el Comercio. (item 36) El Consejo General aprueba las acciones adoptadas por el Consejo para el Comercio de Bienes acerca de la solicitud de algunos PED Miembros para la extensión del período transicional de cinco años previsto por el Art. 5.2 de este Acuerdo.

vi- Acuerdo sobre la implementación del Art. VII del GATT 1944. Sobre el Art. 20.1. El Consejo General aprueba las acciones adoptadas por el Comité sobre Valoración Aduanera acerca de la solicitud de algunos PED Miembros para la extensión del período transicional de cinco años previsto en el Art. VII de este Acuerdo. Sobre el Art. 20.3, igualmente aprueba el enfoque sobre la asistencia técnica  formulado por el Comité y le encarga continuar estos trabajos.

vii- Acuerdo sobre Subsidios y Medidas Compensatorias. (items 67, 82 y 83) El Consejo General acuerda que si un Miembro es excluido del Anexo VII del Acuerdo sobre Subsidios y Medidas Compensatorias, puede ser reincorporado si su PIB per capita disminuye bajo los US$ 1000. Igualmente acuerda que el Anexo VII(b) del Acuerdo considere a los Miembros cuyo PIB alcance US$ 1000, en dólares constantes de 1990,  por un período de 3 años consecutivos[59]. El Consejo General instruye al Comité correspondiente a revisar las disposiciones del Acuerdo relativas a investigaciones sobre derechos compensatorios e informe a la 4CM.

viii- GATS. (item 85) Teniendo en cuenta y reafirmando las provisiones del GATS, el Consejo General toma nota de que los Miembros están de acuerdo con que las prácticas administrativas no deberían impedir la plena y verdadera implementación de los compromisos adop