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GLOBALIZACION: ALGUNOS PIERDEN, ALGUNOS GANAN
La revista The Economist de Londres, resume y comenta el último informe del Banco Mundial sobre globalización, crecimiento y pobreza. El informe es optimista; a jucio del Banco Mundial 3 mil millones de personas mejoraron con la globalización, mientras que 2 mil millones están peor. El resumen de The Economist también aprovecha para criticar a quienes cuestionan la globalización actual.
Algunos países en vías de desarrollo han podido explotar la globalización para reducir la pobreza. Pero, los países más pobres se mantienen en situación marginal. Después de los terribles hechos del 11 de setiembre, y con la economía global en la peor declinación en casi 30 años, muchas personas esperan o temen que la tercera gran ola de globalización se encuentre en su etapa final. Los manifestantes contrarios a la globalización, que han secuestrado varios encuentros internacionales en los últimos dos años, por cierto, se sentirán encantados con una reivindicación específicamente del capitalismo global por la pobreza mundial, la iniquidad y la homogeneización de las culturas. Pero el oportuno informe titulado Globalización, crecimiento y pobreza sugiere que el análisis no ha tenido en cuenta lo que ha estado ocurriendo en los últimos veinte años.
Por cierto, los militantes más radicalizados del movimiento
contra la globalización desdeñarán las conclusiones del Banco Mundial. Después de
todo, la propia institución es uno de los blancos principales de los grupos de protesta,
que lo ven como uno de los responsables de la propagación del capitalismo occidental, y
al que acusan por la persistencia de la pobreza y la aplicación de políticas inadecuadas
en muchos países pobres. El banco no esta libre de culpa. En el pasado, muchos de sus
críticos más severos han surgido de las filas de quienes apoyan ampliamente sus
objetivos. No argumentan que sus metas son equivocadas el alivio de la pobreza
mediante el aliento del desarrollo económico sino que ha sido ineficaz para
alcanzarlas, en parte por la aplicación de políticas erróneas y en parte por pobre
administración.
| CLAES le
recomienda leer el reporte del Banco Mundial y sacar sus propias conclusiones.
Está disponible el texto completo, en
inglés, "Globalization, Growth and Poverty: Building an Inclusive World
Economy": consultar
el texto ... |
Marginales De cualquier manera, desdeñar el último informe del Banco
Mundial sería cometer un error. Establece argumentos equilibrados y persuasivos para
evaluar lo que la globalización ha brindado hasta ahora, junto con propuestas para
ampliar los beneficios a quienes por ahora han quedado al margen. El banco reconoce sin
vacilaciones que hay generadores y perdedores: 3.000 millones de personas que viven en los
países en vías de desarrollo han visto aumentar sus niveles de vida de manera sostenida
en los últimos 20 años, en tanto 2.000 millones se encuentran en países que son cada
vez más pobres. El documento sostiene que carece de sentido dividir al mundo en países
ricos y pobres. Ahora hay tres grupos de países: los ricos, los nuevos
globalizadores en el mundo en vías de desarrollo, y un tercer grupo de
países que están mucho menos integrados a la economía mundial. |
El tercer grupo es el que preocupa al Banco Mundial, debido
a que está compuesto de países que se siguen empobreciendo de manera sostenida, tanto en
términos relativos como absolutos, y que están en situación de creciente marginalidad.
El informe puntualiza que la globalización no es
inevitable. Recuerda que la primera ola de globalización, de 1870 a 1914, vio duplicar la
participación del comercio mundial al 8% del ingreso mundial. Pero, después de dos
guerras mundiales y las políticas comerciales de la Depresión de la década de los 30,
el comercio mundial se redujo como proporción del ingreso mundial a fines
de la década de los 40, al nivel de 1870.
La segunda ola de globalización de 1945 a 1980
estuvo en gran medida confiada a los ricos países industrializados. Hubo pocos
cambios dramáticos en la estructura económica de los países pobres, los que siguieron
dependiendo de las materias primas para el comercio y la economía.
Grandes cambios
En el más
reciente período de globalización, iniciado en 1980, se ha visto un cambio radical de la
suerte para muchos de los pobres del mundo. Por primera vez, se ha verificado sostenida
declinación del número de personas que viven en la pobreza, definida por personas que
viven con menos de un dólar por día. Los 24 países en vías de desarrollo que el
informe define como globalizadores, han visto crecer su PIB per cápita a una velocidad
dos veces superior al de las naciones ricas. Los países en vías de desarrollo en su
totalidad han visto un espectacular crecimiento de sus exportaciones de bienes
manufacturados, que pasaron de representar el 25% de sus exportaciones totales en 1980, a
más del 80% en 1999. La República Popular China, India, Hungría, Vietnam, Uganda y
Bangladesh cada uno muy diferente del resto se han beneficiado de la mayor
integración a la economía mundial.
Los vínculos
causales siempre resultan difíciles de identificar. Sin embargo, la mayor parte de las
investigaciones muestran estrecha relación entre el comercio y la reducción de pobreza,
aunque la causalidad no ha sido probada. Los países a los que les ha ido peor en las
últimas décadas ahora participan menos del sistema de comercio mundial que en el pasado.
África Sub Sahariana, partes de lo que fue la Unión Soviética, y países que fracasaron
como Afganistán y Congo, entran en esta categoría. El Banco Mundial sostiene la
necesidad de acción internacional para ayudar a esos países a integrarse más, mediante
el incremento de la ayuda, la provisión de mejor acceso a los mercados de los países
ricos y el apoyo para que introduzcan reformas que fortalezcan su rendimiento económico.
Al tope de las recomendaciones está la exitosa conclusión de la ronda de negociaciones
comerciales de Doha, que fue lanzada en noviembre.
Barrera perjudicial
La mayor responsabilidad
recae en los países ricos: la protección de sus mercados con barreras arancelarias
cuesta a los países en vías de desarrollo más de U$S 100.000 millones por año, lo que
es el doble del monto de la asistencia exterior que las naciones ticas otorgan a sus
vecinos pobres.
Pero, el informe
destaca que, a medida que los países en vías de desarrollo realizan intercambio
comercial entre ellos, así como con las naciones ricas, existen grandes beneficios
potenciales de reducciones arancelarias por parte de países de ingresos medios y de los
propios países más pobres.
El proteccionismo de
los países ricos se mantiene como problema pese a todo, y la historia apunta a que
empeorará durante el actual período de declinación económica. Intereses
proteccionistas estrechos, aunque poderosos, en los países industrializados lucharán con
fiereza para resistir mayor liberación del comercio. Eso obedece a que hay dos tipos de
ganadores y perdedores en la globalización, como señala el Banco Mundial. Algunos
países ganan y otros pierden; pero, también hay grupos de personas aún dentro de los
países ricos que salen perdiendo. Los trabajadores de industrias que no pueden sobrevivir
sin protección, son candidatos a perder a corto plazo; los trabajadores de mayor edad son
especialmente vulnerables.
Así como hay pasos
que pueden darse para ayudar a los perdedores nacionales a empezar a beneficiarse de la
globalización, el informe sugiere que tiene sentido que se introduzcan políticas
apropiadas para ayudar a perdedores individuales, tanto en los países ricos como en los
pobres, a hacer frente a los cambios que provoca la liberalización comercial. Pueden
incluirse pagos en compensación, junto con bien diseñados programas de seguro por
desempleo.
Entre militancia y lista de deseos
Resulta
difícil discrepar con muchas de las recomendaciones del Banco Mundial. Los militantes
contrarios a la globalización rehusarán coincidir con el enfoque del banco de que más
globalización y no menos, es lo que realmente necesitan los países pobres. Pero, hasta
ellos acompañarían más ayuda del exterior, alivio de la deuda y mejor acceso a los
servicios de salud y educación para todos, así como mayor protección social a los
trabajadores. Probablemente éstos también suscribirían el llamado del banco para una
acción efectiva con vista a abordar el calentamiento global y los gases de efecto
invernadero. Quizás se resistan a la idea de crear un clima mejor para la inversión en
los países en vías de desarrollo, aunque muy pocos asumirían similar postura.
Uno de los aspectos
llamativos de las conclusiones del informe es que muchas de las preocupaciones para los
países pobres planteadas por los opositores de la globalización deberían ser
compartidos por quienes quieren hacer de la globalización algo sustentable, en beneficio
de todos. Sin embargo, a corto plazo, las recomendaciones del banco parecen más una lista
de deseos que un plan de acción inmediata. Para ser justos, el informe reconoce los
obstáculos políticos que deben vencerse, especialmente en los países ricos, que están
más comprometidos con la globalización y que se han beneficiado de ésta en mayor
medida. Gran parte de la responsabilidad de transformar a los perdedores en ganadores
depende, en definitiva, de los propios países. Pero, el mundo rico puede hacer mucho para
ayudarlos, dando un buen ejemplo.
Reproducción de un
artículo de The Economist, en El País (Montevideo), 16 diciembre 2001.
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