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| FORO SOCIAL MUNDIAL - PORTO ALEGRE 2005 |
Wallerstein: Acciones comunes para problemas globales
Sanna Stockstrom, Paola Visca y Gonzalo Gutiérrez
En el marco del Foro Social Mundial de Porto Alegre se
están desarrollando infinidad de reuniones y talleres de discusión sobre una
variada gama de asuntos; uno de los preferidos, tanto por el público como por
los panelistas de las distintas actividades, es el de la globalización en todas
sus dimensiones, influencias y efectos imaginables.
Entre tantos y tantos encuentros, algunos cuentan con personalidades
reconocidas, como el taller "Los principales desafíos de la coyuntura
internacional", que fue abierto por Immanuel Wallerstein, el conocido académico
de la Universidad de Yale.
En una breve intervención que realizó en español, puso énfasis en la discusión
de las posibilidades de acción de los movimientos sociales frente a la situación
actual del mundo. En este sentido hizo referencia varias veces a la crítica
situación del pueblo de Irak, a la que definió como de desastre y a la nefasta
intervención de los EE.UU en dicho país. A juicio del conferenciante, el FSM
debería contribuir a formar una acción política mundial, pero es necesario
pensar en el corto plazo para poder desarrollar acciones concretas contra el
neoliberalismo.
La idea de Wallerstein es pensar en acciones que "respondan a la sensibilidad de
todos los lugares del mundo", para que todos se sientan en alguna medida
involucrados, identificados. En ese sentido es que Wallerstein le quiere sacar
el jugo a la globalización: ya que todos tenemos problemas y necesidades,
unifiquemos la acción política global a través de características comunes, para
tener mayores probabilidades de lograr los objetivos.
En oposición a esto, nombró qué es lo que los neoliberales buscan con su acción,
y resaltó tres cuestiones: la primera se refiere a la reducción del salario
mundial, lo que en términos marxistas equivaldría a la búsqueda de un aumento de
la plusvalía, es decir una mayor apropiación por el capitalista del valor
generado por el trabajo. En segundo término, tratan de eliminar las acciones
dirigidas a proteger el medio ambiente, ya que esto implica un incremento de los
costos para los capitalistas. Y por último, disminuir lo más posible el llamado
Estado del Bienestar, cuyos pilares son tres: educación, salud y una vida digna
para las personas de la tercera edad.
Las propuestas de Wallerstein apuntan a redoblar esfuerzos en esos mismos
campos, buscando exactamente lo contrario: más educación, más salud y más
seguridad social. Propone organizar campañas globales con estos objetivos, pero
siempre contemplando las necesidades particulares de lo local.
Tras su intervención le llegó el turno a Ulrich Brand, perteneciente a la
Fundación Rosa Luxemburgo de Alemania y a la organización ATTAC. Su punto de
vista difería del de Wallerstein desde la manera misma de encarar y concebir la
globalización. Para él, más allá de la guerra de Irak y los fenómenos globales,
el neoliberalismo está en la vida diaria de las personas. Lo bueno sería pensar
en la agenda anticapitalista desde los pequeños pueblos, y hasta en el nivel
individual, tratando de lograr instituciones políticas diferentes.
Brand sostiene que para pensar estrategias hay que tomar en cuenta desafíos como
los siguientes: para cambiar la sociedad de manera emancipatoria necesitamos
cambiar nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones, formas de ser, etc. El
cambio no pasa sólo por una estrategia, ni por procesos internacionales, son
procesos mucho más complejos. Otro elemento importante es pensar la política y
el Estado de manera diferente. Subestimar el Estado, pensar que sólo es
dominación y opresión, es subestimar al mismo tiempo los aspectos civilizatorios
de tener normas, reglas a nivel local, nacional e internacional. Tampoco
sobreestimar su capacidad sería lo más deseable. La pregunta es, entonces, cómo
actuamos frente al Estado, y esta sería la segunda cuestión.
Otro factor importante para Brand es lo que llamó la "agenda postneoliberal",
dentro de la cual subrayó la necesidad de cambiar la forma de la política, no
esperar que el Estado cambie solo. La cuestión medio ambiental debería ser otro
ingrediente de dicha agenda.
A la hora de enfocarnos en la situación de América Latina encontramos algunas
similitudes con los elementos presentados por una panelista proveniente de Corea
del Sur, Sohi Minchoi, integrante de "Acción del Pueblo de Corea contra el Libre
Comercio". En su opinión tres aspectos impactan la situación de los movimientos
sociales en su país en la lucha contra el neoliberalismo; primero, falla en
proyectos alternativos de la izquierda; segundo, la cooptación de agendas; y por
último, la falta de verdaderos procesos de integración que unifiquen los países
asiáticos desde el punto de vista económico, pero por sobretodo político, en los
cuales haya un fortalecimiento de la región frente a los impactos negativos
procedentes de los propios procesos globalizadores.
Las coincidencias con nuestra región se muestran en los tres niveles
mencionados, identificando las regiones del sur entre sí. Por ejemplo, en el
caso de las izquierdas latinoamericanas, destaca el gobierno del presidente Lula
en Brasil, quien se vio criticado fuertemente en la marcha inaugural del foro
con cánticos como "Lula, qué cosa triste.... un obrero trabajando para la
elite". Esto muestra el descontento generado últimamente, incluso dentro de su
propio partido, a consecuencia de la política que está llevando adelante.
Existen también en América Latina ejemplos de cooptación de agendas como han
manifestado en este mismo foro organizaciones ambientalistas y defensoras de la
igualdad de sexos. En el caso de la integración latinoamericana todavía
deficiente, llama la atención la proliferación de distintas alianzas regionales,
como lo observado recientemente en Cusco (Comunidad Sudamericana de Naciones),
de dudosas perspectivas de funcionamiento. Paralelamente a estos acuerdos
estrictamente regionales, el Acuerdo hemisférico de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) se encuentra estancado en términos formales, lo que en la
práctica ha significado una seguidilla de acuerdos bilaterales de EE.UU. con
varios de los países latinoamericanos a través de los cuales el país del norte
avanza en su agenda. Frente a esta realidad de una integración fragmentada en el
aspecto económico, resulta aún más restringida la unidad política regional.
S. Stockstrom, G. Gutiérrez y P. Visca son analistas de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad- América Latina). Publicado en La Insignia el 28 de enero 2005.