ECONOMIA Y DESARROLLO

LA BRECHA ENTRE SEXOS PERSISTE EN AMERICA LATINA

 

Rocío Lapitz  


El Banco Mundial acaba de presentar en México un informe que sostiene que América Latina es altamente desigual. Resulta obvio que ese problema es por todos conocidos, y que el banco repite un diagnóstico que también han hecho otros organismos internacionales, centenares de organizaciones ciudadanas y que millones de personas sufren todos los días.

El reporte "Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia?", presentado en México, agrega que "persisten además enormes disparidades en términos de participación, de bienes y oportunidades. Esta situación frena el ritmo de reducción de la pobreza y mina el proceso de desarrollo en sí". El informe ofrece un panorama muy negativo sobre desigualdad y pobreza en la región, a tal punto que según el Indice de Gini, indicador que mide la desigualdad entre la distribución del ingreso y el consumo, América Latina es 10 puntos más desigual que Asia, 17,5 más que los países de la OCDE y 20,4 puntos más respecto de Europa oriental.

A pesar de lo negativo del informe, se pueden vislumbrar algunos signos de mejoría en la región, y entre ellos se destaca que se ha acortado la brecha entre sexos en términos de ingresos y educación. El informe anuncia que en algunos países de América Latina las mujeres están superando a los hombres en términos de logros educacionales.

La mejoría en el nivel educativo de las mujeres se aprecia en el incremento de años de estudio. En el caso de las mujeres entre 25 y 65 años de edad tienen un promedio de 7,45 años de educación en comparación con un 7.81 años de los hombres. Esta situación se revierte en algunos países como Argentina (10,3 años de educación de las mujeres comparado con 10,2 años de los hombres), Brasil (6,5 y 6,3), Uruguay (9,3 y 9,2), Venezuela (8,1 y 8).

Estos logros educacionales se refuerzan aún más en los primeros años educativos ya que entre la población entre 10 a 20 años de edad, las mujeres tienen un promedio de 6,84 años educativos en comparación con 6,53 años de los hombres. En este estrato poblacional en casi todos los países, a excepción de Guatemala y Bolivia, los años educativos de las mujeres supera al de los hombres. El caso más destacado es el de Venezuela en donde las mujeres tienen 7,3 años de educación en comparación con un 6,5 de los hombres, así como Brasil con 6,0 y 5,4 respectivamente, República Dominicana con 7,1 y 6,5.

Otro dato interesante es el margen de retorno de los trabajadores dependiendo del nivel educativo alcanzado. En este sentido el informe analiza la vinculación entre el ingreso recibido y el nivel educativo, concluyéndose que en las mujeres que existe una relación más estrecha entre la educación y los ingresos; la asociación es todavía más fuerte en el caso de las mujeres universitarias.

Los logros educacionales de las mujeres también se traducen en una mejora en la calidad de vida de la población en su conjunto. En primer lugar, si las mujeres logran niveles educativos más altos, mayores serán sus posibilidades de alcanzar mejoras en el empleo, ingreso y derechos de propiedad entre otros aspectos. En segundo lugar, esto tendrá un fuerte impacto en reducir la pobreza a nivel general, ya que en el año 2000 la mitad de la población en América Latina y el Caribe es de sexo femenino, y más del 25% de la población latinoamericana tenía como Jefe de hogar a una mujer.

"La educación es el activo de producción más importante al que la mayoría de la gente puede acceder alguna vez", dice el coautor del informe, Michael Walton. "En principio, la mayoría de los gobiernos están de acuerdo y han logrado que el acceso a la educación primaria sea casi universal. Sin embargo, la calidad de esta educación sigue siendo baja en América Latina y hay una necesidad urgente de mejorar tanto la cobertura como la calidad de la educación secundaria, así como de crear mecanismos para abrir el acceso a la educación terciaria a otros grupos aparte de aquellos con ingresos altos".

A pesar de esas buenas noticias sobre el papel de las mujeres, la situación en general sigue siendo mala. Ellas siguen estando relegadas a segundo plano en términos laborales y de ingreso: en el año 2000 sólo el 37,1% de las mujeres participaban en la actividad económica en comparación con un 72,1% de los hombres. Además, el ingreso medio salarial de las mujeres comparado al de los hombres en el año 2001 fue de un 90% aproximadamente. La desigualdad de sexos también se refleja en la escasa participación de la mujer en cargos de toma de decisiones en los gobiernos locales en toda América Latina y el Caribe, con un porcentaje menor al 10%.

De todas maneras es importante advertir que el mayor nivel educativo alcanzado por las mujeres en América Latina y el Caribe ha permitido una mejora en su calidad de vida, y una reducción en el nivel de pobreza de la población total. Es importante mantener y fortalecer esa tendencia para contribuir tanto al desarrollo de América Latina como a la calidad de vida de todos... y todas.

 

(*) Artículo publicado en La Inisgnia, octubre 2003.

 

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