ECONOMIA Y DESARROLLO

LA IMPORTANCIA DE LAS EXPORTACIONES MANUFACTURERAS EN EL COMERCIO LATINOAMERICANO

 

Rocío Lapitz



El Banco Mundial acaba de presentar un nuevo informe sobre las perspectivas de la economía mundial. De toda la información allí disponible, buena parte de la atención en América Latina se ha centrado en el optimista pronóstico de un crecimiento económico de casi el 2% en el 2003 y del 3,7% para el próximo año.

Pero más allá de esa noticia hay varios elementos que merecen un análisis más sosegado. Una parte significativa de ese crecimiento se debe al aumento en las exportaciones manufactureras, y en especial aquellas que son de uso intensivo de mano de obra. Es una buena noticia porque llevaría a suponer que esa expansión desencadenaría un aumento en los puestos de trabajo y una reducción en el desempleo latinoamericano, uno de los principales problemas que todavía vive la región. Sin embargo, los países en desarrollo siguen encontrando muchas trabas para exportar sus manufacturas. Las naciones del norte mantienen elevados aranceles, cuotas y derechos específicos que traban el ingreso de los productos industriales, constituyéndose en un enorme freno para mantener el desarrollo económico del sur. Una vez más las distorsiones en el comercio global tienen efectos que terminan alcanzando las economías menos desarrolladas.

Incluso desde el espacio académico convencional se reconoce el trato desigual que se impone a los países del sur. Por ejemplo, Richard Newfarmer, asesor económico del Departamento de Comercio y del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo del Banco Mundial afirma que "en general, los exportadores de los países en desarrollo deben pagar más que los exportadores de los países ricos para ingresar a los mercados extranjeros". Agrega que los aranceles que los países industrializados se aplican entre sí promedian el uno por ciento, mientras que se impone un 5% a Asia oriental, el 6% a Oriente Medio y el 8% a Asia meridional. "Mongolia, por ejemplo, paga en concepto de aranceles a los Estados Unidos casi el mismo monto en dólares que Noruega, pese a que sólo vende el 3% de lo que Noruega vende a Estados Unidos. ¿Puede alguien sostener que este sistema cumple su función de desarrollo respecto de los pobres?" -se pregunta Newfarmer.

Para el caso de América Latina, los exportadores de manufacturas se enfrentan a aranceles promedios que son siete veces superiores a los aranceles de los países industrializados. Esto es de especial interés ya que las exportaciones manufactureras son las de mayor importancia para la región.

Estas barreras limitan seriamente las exportaciones de base industrial. Esto a su vez afecta negativamente la generación de empleo, y la importancia de esa relación es importante. En América Latina un significativo 16,2% (según datos de 2000) de la población económicamente activa está ocupada en la actividad manufacturera, de donde la expansión industrial puede tener efectos muy importantes tanto a nivel económico como social, generando nuevos puestos de trabajo, y en el sector formal.

Debe tenerse en cuenta la importancia de las exportaciones manufactureras en el total de las ventas externas de América Latina. Incluso excluyendo a México, el primer exportador regional y donde las manufacturas son muy dependientes de las ventas de las "maquilas" hacia Estados Unidos, el 64,8% de las exportaciones de América Latina corresponden a manufacturas (datos de CEPAL para 2001), con un valor de 172 mil millones de dólares. Las exportaciones de "commodities" (productos primarios agropecuarios, mineros, energéticos, etc.) representan un 34% del total. Si bien casi un cuarto de las manufacturas exportadas se componen de las llamadas MOA (manufacturas de origen agrícola), de todas maneras la principal fuente de exportaciones de América Latina siguen correspondiendo a manufacturas de origen no agropecuario.

Es también interesante separar el comercio intra-regional del que se hace hacia fuera de la región. En las exportaciones extraregionales el 41,6% son de manufacturas, donde las MOA representan casi el 16% pero son superadaas por las manufacturas intensivas de escala (petroquímicos, papel, pulpa, cemento, metales básicos) con un 17,4%. La participación de las ventas de commodities en el comercio extraregional cae al 28,04%.

Estos datos dejan en claro la importancia de la exportaciones manufactureras. Si bien el año 2003 está finalizando con algunas tímidas mejorías económicas en América Latina, el dinamismo en la generación de empleo sigue atenuado debido, entre otras cosas, a un insuficiente dinamismo de las exportaciones manufactureras. El colapso de las negociaciones comerciales de la OMC en Cancún ha dejado en suspenso la reducción de las trabas a los bienes industriales, por lo que todos estos problemas seguramente persistirán.

Otro tanto sucede con las negociaciones en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), las que también se encuentran prácticamente estancadas. A nivel hemisférico diferentes estudios indican que la liberalización arancelaria promovida por este acuerdo podría constituir una concesión unilateral de América Latina hacia los Estados Unidos. Es probable que permanezcan las barreras arancelarias más usadas por EE.UU. sobre la producción industrial. Sin embargo, no todo parece perdido si en el debate sobre el ALCA se toman en cuenta las diferencias entre las economías implicadas, si se adoptan mecanismos eficaces de cooperación, así como reglas para limitar el uso de barreras no arancelarias. Son necesarios cambios profundos para evitar el desenlace asimétrico al que parece dirigirse el ALCA.

Esas negociaciones comerciales no sólo afectarán las capacidades exportadoras de América Latina, sino que a su vez afectarán a la generación de empleo. Hasta ahora esas relaciones no han recibido la atención que merece, y ha estado en segundo lugar por detrás de los debates sobre el comercio agrícola. Sin embargo las manufacturas siguen siendo una de las grandes opciones productivas que tiene el continente, tanto en el comercio intra-regional como en las exportaciones hacia otras regiones.

Si únicamente nos sentamos a discutir que pasa con el comercio agrícola estamos dejando de lado una importante fuente de ingresos y de generación de empleo para los países latinoamericanos. Esto no quiere decir que el foco del debate sea decidir si es más importante el comercio agrícola o el industrial. Por el contrario, lo que se pretende es poner sobre la mesa las diferentes alternativas de crecimiento y bienestar que tiene la región. En esa perspectiva, la industrialización sigue siendo un elemento clave en generar empleo y mejorar las condiciones de vida en la región.

 

(*) Artículo publicado en La Inisgnia, octubre 2003.

 

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