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| ECONOMIA y DESARROLLO |
BANCO
MUNDIAL MIRA CON OPTIMISMO LA NUEVA OLA GLOBALIZADORA
En una optimista evaluación
del futuro global, el Banco Mundial sostiene que en “los próximos 25 años, la globalización
podría generar un crecimiento del ingreso promedio más rápido que el
registrado durante el período 1980-2005”, donde “los países en desarrollo
desempeñarían un papel fundamental”.
Esta visión aparece en la
reciente publicación “Perspectivas
económicas mundiales 2007: Afrontar la nueva etapa de la globalización”, donde se señala
que en 2006 los países en desarrollo alcanzarán un crecimiento casi récord
del 7%. En 2007 y 2008, es probable que éste disminuya, aunque igualmente
superaría el 6%, cifra que duplica con creces la tasa de los países de ingreso
alto, prevista en un 2,6%.
El
informe analiza los efectos de la globalización en la economía mundial en los
próximos 25 años, donde su hipótesis central estima que hacia el 2030 el número de personas que sobreviven con menos de
US$1 al día podría reducirse a la mitad, pasando de los 1.100 millones
actuales a 550 millones en 2030. Sin embargo, el reporte advierte que “si no se gestiona debidamente,
dicho crecimiento podría ir acompañado de una creciente desigualdad de ingreso
y de presiones ambientales potencialmente considerables”.
De todos modos el tono es
optimista: el comercio
mundial de bienes y servicios podría crecer más del triple, donde la proporción
del comercio en la economía mundial subirá del nivel actual de un cuarto a un
tercio. Pero la integración continua de los mercados hace que los puestos de
trabajo en el mundo se vean sometidos a las presiones de la competencia.
El
reporte, siguiendo con su tono optimista, predice la expansión de una “clase
media mundial”, que en el año 2030 comprenderá a 1.200 millones de personas
(15% de la población mundial), frente a los 400 millones de la
actualidad. Este grupo tendrá un poder adquisitivo de entre US$ 4.000 y US$
17.000 per cápita y podrá disfrutar de viajes internacionales, comprar automóviles
y otros modernos bienes de consumo duraderos, acceder a niveles internacionales
de educación y desempeñar un papel central en el desarrollo normativo e
institucional en sus propios países y en la economía mundial.
El reporte de Banco Mundial
advierte también que la profundización de la globalización podría someter a fuerte presión los
"bienes comunes de la humanidad", requiriendo acciones frente al
calentamiento de la Tierra y la lucha contra las enfermedades infecciosas, como
la gripe aviar, hasta medidas para evitar la destrucción de los recursos
pesqueros mundiales. El reporte en especial advierte que el calentamiento de la
Tierra constituye un grave riesgo. Se estima que “debido al aumento de la
producción, las emisiones anuales de gases de efecto invernadero aumentarán en
torno a un 50% para 2030 y, probablemente, se duplicarán para 2050 si no hay un
cambio general de políticas”. Por lo tanto se promueve una visión de
“crecimiento limpio” y limitar las emisiones manteniéndolas en niveles que
a la larga estabilicen las concentraciones atmosféricas. El reporte reitera su
confianza en el discutido mecanismo de compra y venta de cuotas de emisiones de
carbono, señalando que los países pobres necesitarán asistencia para
adaptarse a los cambios ambientales, incluido el apoyo a su participación en el
mercado del financiamiento del carbono.
Los
autores concluyen que los desafíos de la rápida globalización “representan
nuevas cargas tanto para las autoridades nacionales como para los funcionarios
internacionales”, pero no hay muchas novedades en estos temas, y se vuelven a
repetir os llamados a reducir la pobreza, generar
infraestructura o mejorar la ayuda internacional al desarrollo (lo que al menos
paradojal, ya que el propio banco es una agencia supuestamente especializada en
la asistencia internacional).
El reporte completo y más información aquí.
Basado en el reporte de prensa
del Banco Mundial con comentarios de D3E CLAES.