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| ECONOMIA Y DESARROLLO |
AMERICA LATINA, CON UNA ALTA PERCEPCION DE LA CORRUPCION
Natalia Ayala
La mayor parte de los países de América Latina mantienen malos indicadores de
corrupción, según el reciente informe de Transparencia Internacional. Su «Índice de
Percepciones de Corrupción» (IPC) para el año 2003 muestra que la menor percepción de
corrupción se encuentra en Finlandia e Islandia, mientras que los peores casos son
Bangladesh, Nigeria y Haití. Las mejores posiciones en América Latina son Chile y
Uruguay, mientras que todos los demás países se ubican por debajo de los niveles
aceptables.
El índice que se ha dado a conocer en este año denota que la corrupción es un
problema grave tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. El 70% de los
países encuestados obtuvieron puntuaciones menores al valor 5 (la mitad del espectro de
corrupción a limpieza). Analizando la situación de los países en vías de desarrollo,
el 90% de los mismos obtuvo valores menores a 5 dentro del espectro mencionado. Por otro
lado, el 50% de estos países se ubica en categorías menores al valor 3, próximos al
polo de mayor corrupción.
El IPC es una encuesta que refleja el grado de percepción de la corrupción entre
funcionarios públicos y privados en sus países de residencia. basa en 'la experiencia y
en la apreciación de aquellos que están confrontados directamente con las realidades de
este fenómeno'. Este hecho es a su vez una debilidad del indicador, en cuanto las
respuestas pueden ser consideradas subjetivas. La escala de la percepción va de cero (la
peor percepción de la mayor corrupción) a diez (el país "mas limpio" de
corrupción). Se realiza por medio de encuestas a empresarios, académicos y analistas de
riesgo.
Se define a la corrupción como "el abuso de un cargo público para beneficio
privado". En consecuencia las mediciones correspondientes se limitan a la corrupción
en el sector público, no haciendo diferencia entre la 'corrupción administrativa' y la
'corrupción política'.
América Latina no está limpia
El mejor ubicado es Finlandia, con un puntaje de 9,7; le siguen Islandia (9,6) y
Dinamarca y Nueva Zelanda (ambos con 9,5). En el otro extremo de la lista, en la que el
puntaje más bajo significa mayor percepción de corrupción, aparecen Bangladesh (1,3),
Nigeria (1,4) y Haití (1,5).
El país latinoamericano más cerca de la posición 'altamente limpio' en relación a
la corrupción es Chile, con un puntaje IPC del 7,4. Sin embargo, a nivel de los 133
países, Chile se ubica en el puesto número 20, precedido por Estados Unidos y seguido de
Israel y Japón. Le sigue Uruguay con una valor IPC de 5,5, en el lugar 33 a nivel
mundial. Es importante destacar que ningún país de la región se ubica entre los diez
países percibidos como menos corruptos del mundo; por el contrario, el país latino mejor
posicionado (Chile), se encuentra en el rango número 20. Además, únicamente Chile y
Uruguay caen dentro de los niveles de corrupción 'media' y 'aceptables' respectivamente.
El resto de los latinoamericanos se ubica dentro de los niveles altos de corrupción,
ofreciendo un testimonio de un continente agobiado por este problema. Los países donde la
corrupción es percibida como una problemática sumamente importante (con valores de IPC
menores a los 2 puntos), son doce; entre ellos se encuentran dos Latinoamericanos (Haití
y Paraguay).
Avances y retrocesos
En comparación con años anteriores, se observan naciones que han mejorado su
ubicación mientras otras las han empeorado. Entre las mejorías se encuentran países
ricos y pobres, y de diferentes continentes, como por ejemplo Alemania, Colombia, Francia,
Irlanda, Malasia, y Noruega. Entre los retrocesos también hay cierta heterogeneidad, como
por ejemplo Argentina, Bielorrusia, Chile, Canadá, EE.UU., Israel, Luxemburgo, Polonia, y
Zimbabwe.
En el contexto Latinoamericano se destaca que Colombia es el único país con avances
en la percepción de la corrupción, mientras que Argentina y Chile se ubican en el grupo
contrario. Recordemos que Argentina vivió desde fines de 2001 un fuerte crisis, donde se
sucedieron las más diversas denuncias sobre corrupción. Asimismo, Chile viene
enfrentando desde fines de 2002 severas denuncias (como el caso de sobresueldos que
involucraron a jerarcas del Ministerio de Obras Públicas). Problemas similares se han
vivido en Bolivia, Perú, Brasil, y muchos otros países.
Transparencia Internacional, en su reporte sobre la corrupción, afirma que en el
contexto de crisis económica de la región, "los casos de corrupción de alto perfil
relacionadas con líderes políticos, dudosos financiamientos de campaña, convivencia en
los procesos de privatización y lavado de dinero socavaron aún más la confianza de la
sociedad en el gobierno y la confianza de los inversores en los mercados
sudamericanos."
Frente a esta problemática se ha reaccionado de diversa manera en cada país, así
como a nivel regional. En varias naciones están avanzando casos judiciales contra algunas
figuras notorias; a nivel continental la Organización de Estados Americanos (OEA) tomó
la decisión en 2002 de intentar hacer cumplir la Convención Interamericana contra la
Corrupción, aprobada el 26 de marzo de 1996 por los países miembros. Asimismo, México,
Argentina, Brasil y Chile participan de la Convención Antisoborno que promueve la OCDE,
que permite adoptar reglas para sancionar a las empresas y personas involucradas en
transacciones de soborno, al igual que penaliza pagos de soborno en países extranjeros.
Son pasos en el sentido correcto, si bien como señalan varios analistas en ningún país
se han usado cabalmente todas las medidas posibles para combatir la corrupción. Todavía
quedan muchas tareas pendientes.
(*) Artículo publicado en La Inisgnia, octubre 2003.
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