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Foro Social Mundial: de la defensiva a la ofensiva
Immanuel Wallerstein
El Foro Social Mundial (FSM) se reunió en Nairobi, Kenya, entre el 20 y el 25
de enero. La organización, fundada como contrapeso a Davos, ha madurado y
evolucionado más de lo que se percatan inclusive sus participantes. Desde el
principio, el FSM ha sido espacio de encuentro de un amplio espectro de
organizaciones y movimientos de todo el mundo que se definieron a sí mismos
como opositores de la globalización neoliberal y del imperialismo en todas sus
formas. Su lema es "Otro mundo es posible" y su estructura la de un
espacio abierto sin funcionarios, voceros o resolutivos. El FSM ha estado en
contra de la globalización neoliberal y el término altermundistas se acuñó
para definir la postura de sus proponentes: otra clase de estructura global.
En las primeras varias reuniones del FSM, que empezaron en 2001, el énfasis fue
defensivo. Los participantes, cada vez más numerosos, denunciaron los defectos
del Consenso de Washington, los esfuerzos de la Organización Mundial de
Comercio (OMC) por legislar el neoliberalismo, las presiones del Fondo Monetario
Internacional (FMI) sobre las zonas periféricas para privatizarlo todo y abrir
fronteras al libre flujo de capital, y la agresiva postura de Estados Unidos en
Irak y en todas partes.
En esta sexta reunión mundial, este lenguaje defensivo se redujo mucho:
simplemente todo mundo lo dio por hecho. Y estos días Estados Unidos parece
menos formidable, la OMC parece trabada y básicamente impotente, el FMI casi
olvidado. El New York Times, al informar sobre la reunión en Davos este año,
se refirió al reconocimiento de que hay un "viraje en la ecuación de
poder" en el mundo, de que "en realidad ya nadie tiene el
control", y que se han sacudido "los mismos fundamentos del sistema
multilateral", lo que "deja al mundo falto de liderazgos en un momento
en que es cada vez más vulnerable a los impactos catastróficos".
En esta caótica situación, el FSM representa una alternativa real, y crea
gradualmente un entramado de redes cuya influencia política emergerá en los próximos
cinco o 10 años. Los participantes del FSM han debatido por largo tiempo si
deben continuar siendo un foro abierto o deben comprometerse a acciones políticas
estructuradas y planeadas. En silencio, casi subrepticiamente, quedó claro en
Nairobi que el punto no estaba más a debate. Los participantes harían ambas
cosas: mantener el FSM como un espacio abierto, incluyente, para todos aquellos
que desean transformar el sistema-mundo existente y, al mismo tiempo, permitir y
alentar a quienes quieren organizar acciones políticas específicas, y
organizarse para ello en las reuniones del FSM.
La idea clave es la creación de redes, para cuya construcción el FSM está
singularmente equipado a escala global. Existe ahora una red de feministas muy
efectiva. Por primera vez, en Nairobi, se instituyó una red de luchas laborales
(que definió el concepto de "trabajador" de manera muy amplia). Ahora
existe una red en curso de intelectuales activistas. Se reforzó la red de
movimientos rurales/campesinos. Germina también una red de quienes defienden
las sexualidades alternativas (que permitió que los movimientos de gays y
lesbianas afirmaran en Kenya su presencia pública, algo que antes había sido
difícil). Hay una red contra la guerra (preocupada en lo inmediato con Irak y
Medio Oriente en lo general). Hay también redes funcionales en ámbitos específicos
de lucha: por el derecho al agua, contra el VIH/sida y por los derechos humanos.
El FSM también genera manifiestos: el documento conocido como Llamamiento de
Bamako, que expone toda una campaña contra el capitalismo; un manifiesto
feminista, que cuenta ahora con un segundo borrador que continúa evolucionando;
un manifiesto laboral que acaba de nacer. No hay duda de que habrá otros
manifiestos mientras continúe el FSM. El cuarto día de la reunión se dedicó
esencialmente a las reuniones de estas redes, y cada una de ellas decidía qué
tipos de acciones conjuntas podrían emprender, a nombre propio, pero dentro del
paraguas del FSM.
Finalmente, se prestó atención a lo que significa hablar de "otro
mundo". Hubo discusiones y debates de mucha seriedad acerca de lo que
queremos significar con el término democracia, quién es trabajador, qué es la
sociedad civil, cuál es el papel de los partidos políticos en la construcción
futura del mundo. Estas discusiones definen los objetivos, y las redes son una
buena parte de los medios por los cuales podrán realizarse estos objetivos. Las
discusiones, los manifiestos y las redes constituyen la postura de ofensiva.
Esto no significa que el FSM no tenga problemas internos. Sigue siendo real la
tensión entre las organizaciones no gubernamentales más grandes (cuyas sedes y
fuerza están en el norte, y que respaldan al FSM pero se presentan en Davos) y
los movimientos sociales más militantes (particularmente fuertes en el sur,
pero no únicamente). Se reúnen en un espacio abierto, pero las organizaciones
más militantes controlan las redes. El FSM semeja a veces una tortuga lenta y
pesada. Pero en la fábula de Esopo, la veloz y fulgurante liebre de Davos perdió
la carrera.
Publicado originalmente en La Jornada (México), el 7 de febero de 2007. Reproducido en nuestro sitio con fines informativos y educativos.
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