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| CIUDADANIA Y POLITICA |
carta de la sociedad civil a wolfowitz
1 de junio de 2005
Estimado Sr. Wolfowitz:
Como usted sabe, organizaciones de la
sociedad civil alrededor del mundo reaccionaron con alarma a su nominación y
confirmación como presidente del Grupo del Banco Mundial. Ahora, en ocasión de
su llegada formal al cargo, le escribimos para dejar en claro lo que percibimos
como los mayores retos que enfrenta el Banco Mundial. Lo hacemos esperando que
usted atienda estos temas de manera satisfactoria.
El propio proceso que llevó a su
designación ejemplifica el primer reto: democracia y rendición de cuentas. El
acuerdo no escrito de 60 años que permite al presidente de los Estados Unidos
elegir en exclusiva a la cabeza del Grupo del Banco Mundial es arcaico y fuera
de tono con las normas básicas de la práctica democrática. El Banco Mundial
podrá ser multilateral de nombre, pero en la práctica se ha convertido en una
herramienta para imponer un modelo económico y de desarrollo que sirve a los
intereses de unos cuantos gobiernos y corporaciones, mientras despoja a los países
prestatarios, la mayoría de sus miembros, de toda capacidad para alejar al
Banco, y a sí mismos, del modelo, o siquiera de explorar alternativas.
Esperamos que en los próximos cinco años,
el Banco Mundial asuma el compromiso de revisar su estructura de voto y el
proceso de selección del presidente, y que incluso pueda hacer sugerencias que
suenen razonables. Pero dadas las experiencias pasadas con dichos procesos en el
Banco Mundial, esperamos pocos cambios reales. El proceso cotidiano de toma de
decisiones, secreto y antidemocrático, en las instituciones financieras
internacionales debilita la credibilidad del FMI y el Banco Mundial, aun cuando
éstos profesan transparencia y rendición de cuentas, y demandan esas
cualidades de los países prestatarios.
Esperamos que al inicio de su gestión
usted anuncie su intención de consultar y dialogar con la sociedad civil. Pero
dado el historial del Banco Mundial en los últimos diez años, es probable que
se gastarán millones de dólares de fondos públicos en procesos, informes y
recomendaciones que serán ignoradas al final por el Banco Mundial, como fue el
caso, entre otros, de la Comisión Mundial sobre Presas, la Iniciativa para la
Revisión Participativa del Ajuste Estructural (SAPRI) y la Revisión de las
Industrias Extractivas (RIE). El Banco ha desestimado los resultados de estos
procesos, los cuales hicieron recomendaciones explícitas para mejorar y hacer más
transparentes y democráticos a los procedimientos. El reciente y controversial
Comité de Facilitación Conjunta del Banco no mejoró las relaciones con la
sociedad civil ni volvió al Banco más receptivo a sus demandas. En lugar de
ello, ignoró la "voz de la gente" afectada por las políticas y prácticas
del Banco.
Esperamos que el Banco Mundial continúe
dedicando millones de dólares a sus esfuerzos de relaciones públicas. Estos
esfuerzos han distanciado al Banco de sus políticas y programas más
impopulares mientras mantienen el status quo. En la década pasada, el Banco ha
manipulado el significado de términos como "reducción de la pobreza, su
nuevo marco para programas de ajuste estructural; "buen gobierno", su
nueva lógica para imponer condiciones a países prestatarios; y "alivio de
deuda", su decepcionante eufemismo para asegurar que los gobiernos
mantengan su lugar en el esquema de repago de deuda.
El personal de relaciones públicas del
Banco Mundial enfrenta ahora el reto de convencer a la gente de que el nuevo
presidente es independiente de la Administración Bush y sus políticas
controversiales. Tememos que "democracia" estará entre las palabras
de moda en el Banco, y será la base para establecer una nueva serie de
condicionamientos, principalmente en el Medio Oriente. Tememos que será usada
no para ayudar a crear espacios para que la gente escoja sus propios sistemas
económicos y modelos de desarrollo, sino como cubierta para imponer normas que
prioricen la inversión extranjera y la liberalización de los mercados por
encima de todo, y para debilitar y desacreditar a los gobiernos que decidan
reconocer las prioridades de sus ciudadanos sobre los intereses empresariales.
En ningún otro espacio el personal de
relaciones públicas enfrentará mayores desafíos que en lidiar con el papel
del Banco Mundial en Irak. Esperamos una renovada politización del Banco, en
Irak y en todo el Medio Oriente, a fin de incrementar el acceso empresarial al
petróleo y otros recursos y bienes, así como a mercados y mano de obra barata.
A usted se le pedirá excusarse en la investigación del Banco Mundial y la ONU
sobre la distribución de los fondos de desarrollo para Irak a Halliburton por
parte del gobierno de los EE.UU., un contrato en el que usted estuvo
personalmente involucrado; esperamos que así lo haga. Las cuestiones éticas en
ese asunto podrían agudizarse si el Banco Mundial determinara que los subsidios
a alimentos en Irak deben ser eliminados; en una país donde la agudas tasas de
desnutrición para los niños se han duplicado desde la invasión de abril de
2003. Usted podría desconcertar a sus críticos anunciando inmediatamente que
el Banco retirará sus conclusiones sobre los subsidios iraquíes
Esperamos que usted hable sobre la
necesidad de un mayor alivio de deuda en los países más pobres, y quizás que
incluso promueva públicamente que el presidente Bush coopere con otros países
pudientes para ofrecer más ayuda. Creemos que dichas demandas se verían muy
fortalecidas si usted empleara la misma lógica que usó para promover que
Francia, Rusia y Alemania cancelaran las deudas de Irak; fundamentalmente, que
los préstamos contraídos por gobiernos antidemocráticos que trabajaron en
detrimento de la población deberían ser anulados. Muchas de nuestras
organizaciones han usado la misma lógica con respecto a las deudas igualmente
odiosas contraídas por el régimen del apartheid en Sudáfrica, Mobutu en
Zaire, Marcos en las Filipinas, la junta militar en Argentina y muchos más.
Nunca recibimos una respuesta positiva del Banco Mundial.
Usted ha anunciado que viajará a África
poco después de tomar posesión. Esperamos que se reúna con presidentes y
primeros ministros y declare la urgencia de ayudar al continente. Tememos que el
acceso al petróleo de África tendrá prioridad sobre la erradicación de la
pobreza y el desarrollo sustentable y que, otra vez, no habrá una mejora
material en África, resultante de los programas del Banco Mundial durante su
gestión. A pesar de la larga serie de iniciativas contra la pobreza del Banco
en la región durante los últimos 30 años, el ingreso per capita africano está
por debajo de sus niveles de 1975. Sólo mostrando respeto hacia los pueblos
africanos, sus conocimientos y sus prioridades nacionales, usted ganará
credibilidad en ese continente.
Hacemos notar que en este momento histórico,
los países latinoamericanos están rechazando y resistiendo la imposición del
llamado Consenso de Washington, y muchos países asiáticos están aumentando su
independencia financiera para liberarse de los dictados del FMI y el Banco.
Publicada el 1 de
junio de 2005 en www.50years.org. Traducción: Daniel Barrantes.
Se reproduce con
fines informativos y educativos.