CIUDADANIA y POLITICA

 

La globalización y el aprendizaje humano

Paulino Romero C.

 

En qué medida repercute y repercutirá la globalización en la educación nacional, es algo que actualmente aún no se puede prever; sin embargo, sí se puede decir que ya se produce y se producirá una mayor presión competitiva y aumentarán las demandas de cualificación en los empleos; y ello hará inevitable una seria discusión sobre ulteriores medidas a adoptar en la política educativa nacional. Ejemplo de ello es la actual discusión en torno a la reducción de los años de escuela y universidad, discusión que sin duda cobrará aún mayor intensidad en el futuro.

 

En cuanto a la globalización, ésta no sólo ha llegado a ser un desafío de carácter político sino, sobre todo, un desafío para el pensamiento humano y, por ende, también para el aprender. Esa realidad nos impone reflexionar acerca de las consecuencias de la globalización para la pedagogía, porque indiscutiblemente es una tarea importante de todo profesional de la ciencia de la educación.

 

Para una mayor comprensión del tema, conviene describir y caracterizar, primero, los desafíos globales, en los aspectos material, social y temporal. En el aspecto material, la humanidad se halla en los actuales momentos ante una inmensa carga de problemas. La explosión del consumo de recursos naturales, muy particular en los países industrializados, la explosión demográfica mundial, el deterioro y la destrucción del medio ambiente, desequilibrios financieros y económicos, especialmente por el alto costo del petróleo y sus derivados así como el reparto extremadamente dispar de las oportunidades ante la vida en el mundo en general y dentro de muchos Estados en particular, éstos son los hechos que caracterizan el panorama actual. Las cumbres internacionales celebradas en estos últimos años en Río, sobre el medio ambiente; en El Cairo, sobre la población mundial, y en Copenhague, sobre el desarrollo social, reflejan los intentos, no muy fructuosos, de aunar voluntades para abordar estos problemas.

 

Está comprobado, pues, que las decisiones en estas materias ya no pueden ser limitadas a determinados ámbitos local o regional, ya que las consecuencias de decisiones tomadas no saben nada de límites políticos o geográficos, sino que se materializan en efectos secundarios no deseados de buenas intenciones, por ejemplo, nubes de gases tóxicos, tasas de inflación altas, guerras internacionales, guerras civiles e índices de delincuencia elevados, en cualquier parte del mundo y de forma indistinta en los países en vías de desarrollo (África, Asia, América Latina y el Caribe), y países industrializados de los hemisferios oriental y occidental. Y todo ello conlleva serios riesgos, por eso algunos sociólogos al referirse a la sociedad moderna hablan de "sociedad de riesgo".

 

En el aspecto social, asistimos actualmente a una evolución de la sociedad global, y, por supuesto, esto hace que surjan niveles de emergencia nuevos para los individuos, que crean confusión e inseguridad. En realidad, la sociedad global se va implantando como un horizonte de interacción planetaria y universal. Así, por ejemplo, profesionales panameños pueden realizar estudios y períodos de práctica en Israel, obreros calificados latinoamericanos puede trabajar en algunos países árabes, camerunenses pueden obtener un crédito en Suiza y alemanes pueden disfrutar con adelantos técnicos procedentes del Japón.

 

Toda esta evolución hacia un horizonte de interacción planetaria y universal encierra, por un lado, aspectos fascinantes y, por otro, desconcertantes y angustiosos. En función de enseñanza y los intereses específicos del individuo, éste puede sentir lo extraño como una amenaza. Mundos culturales distintos, sea por la religión, la forma de entender la modernidad, la concepción de la democracia y el pluralismo o bien la organización de la vida cotidiana, en determinados lugares chocan de repente uno con otro, causando confusión o creando inseguridad. A todo esto hay que agregar el agravante de que el manejarse con la sociedad global es difícil en muchos aspectos.

 

Resumiendo, podemos señalar lo siguiente: la globalización puede describirse en los planos material, social y temporal. En todos los aspectos, las personas, que viven en países industrializados o en los llamados en desarrollo (como el nuestro), tienen problemas con estos nuevos desafíos. Los individuos de hoy han de aprender a manejarse ante situaciones de gran complejidad y experiencias divergentes en muchos planos. En estos momentos vivimos una situación histórica en la que parece que la rapidez de los cambios de conducta de las personas ha sido ya rebasada por el ritmo del cambio social. Y, por eso, es preciso decirlo, nuestra "capacidad para resolver problemas" va a la zaga de la evolución del mundo. Urge entonces, que en la planificación de la educación nuestra tomemos en cuenta estos desafíos que nos plantea la globalización.

 

El autor es pedagogo, escritor y diplomático panameño. Publicado en La Prensa, Panamá, 6 enero 2007. Se reproduce en nuestro sitio unicamente con fines de educativos e informativos.

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