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| CIUDADANIA Y POLITICA |
Movimientos nacionales y populares y la izquierda en los escenarios latinoamericanos. El caso argentino
Bibiana Apolonia del Brutto
1. Panorama general de los gobiernos latinoamericanos en la actualidad
Desde que comenzó el siglo XXI no se oye más que hablar de los cambios en América Latina, de los nuevos líderes políticos y un tsunami de izquierdas. Si bien fue cierto que los comienzos de siglo dieron esperanzas diferentes, sobre todo después del 11 de septiembre del 2001 en que se levantó una nueva ofensiva de guerra mundial, a medida que transcurrieron los días y años algunas de las expectativas se fueron esfumando, o disolviendo en el aire. Cuando ganó Luiz Ignacio Lula da Silva en Brasil sabíamos que algunos cercos caerían, no todos, al menos algunos muros impuestos por la ola globalizadora económica y neoliberal. Que por primera vez la presidencia en Brasil fuese ganada por un ex obrero industrial que se autodefinía de izquierda, generaba expectativas por los desastres que transformaron todos y cada uno de los países de América Latina y la Central. Pero un poco mas tarde Lula dejaba de lado los viejos postulados de izquierda y entraba en el juego de la globalización asimétrica de perdedores y ganadores. Argentina después de las movilizaciones del 2001, la expulsión de un gobierno y una crisis orgánica sin precedentes en la historia argentina, generó esperanzas en lo concerniente a transformar el lastre de un paradigma neoconservador sostenido por grupos políticos de distinto signo, a la vez que quedaban heridos mortalmente los sectores políticos que había rellenado la escena pública durante décadas. Dos años más tarde asumía un presidente que había sido gobernador en su provincia natal, Santa Cruz, reelegido varias veces como tal que se trasladaba a la Capital Federal impregnando al nuevo gobierno con símbolos patagónicos y para sorpresa de todos recomponía en pocos meses la escena pública. Uruguay un año y medio más tarde, cerraba las expectativas de un gobierno de izquierda en el Río de la Plata. Pocos meses atrás, en el 2006, un dirigente cocalero, aymará, ganaba las elecciones en Bolivia. Más al norte la figura de Chávez, un general del ejército venezolano que cuando ganó las primeras elecciones puso a Bolivar como conductor imaginario de los trayectos perdidos de la Gran América, no ha dejado de ganar espacios y prestigio por su combate anti imperial desde los comienzos de este siglo.
¿Qué tienen en común estos hombres y estos regímenes? ¿Por qué la prensa internacional los sigue tachando como populistas o como populacheros? ¿Por qué una cierta izquierda aún los critica como vendedores de ilusiones de los medios de comunicación, como sólo izquierdistas culturales o moderados?
En las páginas siguientes intentaremos dar unas miradas sobre la conjunción entre populismos latinoamericanos y tendencias de izquierda que parecen envolver a la región, sin por ello cerrar esta combinación de temáticas que recién comienzan a abrirse. Nos remitiremos más que a pragmatismos a las corrientes de ideas, que a nuestro entender impregnan aún los prejuicios tomados por la opinión pública y por los intelectuales.
El escenario que contiene a estos líderes y dirigentes gubernamentales es la ola neoliberal, y neoconservadora, así como una política de acoso por parte de Estados Unidos por la liberalización de los mercados; por ayudas indirectas al desarrollo para acabar con las pobrezas; por préstamos internacionales cada vez más sofisticados y los consiguientes endeudamientos o deudas externas; por la aplicación de políticas de ajustes en los territorios; por una liberalización financiera y del capital, y una ausencia de Estado garantizador y controlador con las inversiones; poblaciones que migran en búsquedas de mejores condiciones de vida; balcanización de sus territorios; democracias con bajo grado de participación social; etc. Pero hay otros escenarios que son comunes a estos gobiernos y que no se traslucen en medidas gubernamentales para acabar o menguar los efectos de las políticas neoconservadoras. Esos escenarios se originaron a fines de los años 80, más precisamente con el caracazo en Venezuela, o el levantamiento contra el ajuste neoliberal de Carlos Andrés Pérez, del que Hugo Chávez Frías es quizás el heredero. Fueron los movimientos sociales autónomos que se originaron en diferentes regiones andinas, del norte y del sur, que marcaron y aún lo siguen haciendo, los rumbos de estos nuevos procesos que derivan en gobiernos denominados por algunos izquierdistas, y por otros populistas. La CONAIE o Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador; el Movimiento Zapatista de Liberación; los cocaleros bolivianos, los piqueteros argentinos, el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, y tanto otros más que dieron visibilidad e institucionalización a formas de protestas anti-globalizadoras. Que se presentaron en los Foros Sociales Mundiales con otras consignas, la más conocida Otro Mundo es Posible; a las ignominias desatadas por la miseria, la exclusión, las corrupciones, el deterioro del medio ambiente, la centralización del poder de los medios de comunicación, la difusión de las tecnologías informáticas para pocos, la crítica a los sistemas de partidos políticos tradicionales, al uso de los transgénicos y las malformaciones genéticas, a la liberación del comercio, contra la economía informal; contra la economía criminal; las violencias difusas; las privatizaciones de la seguridad; etc.
Sin embargo aún no se logrado medidas de integración que potencien los aires renovadores, por el contrario las protestas aunque han tenido logros en agrupaciones cada día más frecuentes en la denominada sociedad civil, no se ven acompañadas por correcciones en los gobiernos que contribuyan a eliminar las fracturas ente los países de América del Sur. Los gobiernos que gozan de prestigio, (especialmente entre los latinoamericanos), por sus modificaciones en la política exterior y su oposición a las continuidades de la geoestrategias del consenso de Washington, especialmente al Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, han comenzado a tener graves divergencias entre ellos por las promesas incumplidas de los mecanismos institucionales regionales, el MERCOSUR, o Mercado Común del Sur, y en el CAN o Comunidad Andina de Naciones. Los países involucrados y como respuesta a las estrategias de división de Estados Unidos, comienzan a realizar negociaciones bilaterales o comerciales con este último país, desentendiéndose de los procesos de integración que otrora acordaron, produciéndose graves conflictos entre sus miembros y acentuando las contradicciones y polarizaciones internas en cada uno de los miembros de dichas comunidades de integración.
En las políticas internas poseen también grandes diferencias entre sí por sus sistemas productivos y los canales de redistribución entre las poblaciones, así como en los propósitos de reformular las políticas estatales vaciadas de contenidos en las últimas décadas del siglo XX. Su acercamiento o no a políticas de reestatización de sus recursos productivos y empresas de servicios básicos privatizadas, los acerca más o menos a la denominación de neopopulistas, o gobiernos nacionalistas. A la vez cada uno de ellos posee particularidades y elementos en común con un cierto “progresismo” que suele ser caracterizado como de centro izquierda.
2. Cómo trató las Ciencias Sociales a los gobiernos populares a comienzos de los años sesenta
En la tradición sociológica argentina es el pensamiento social de Gino Germani el que sugirió la impronta de un populismo para ubicar en el escenario político argentino al movimiento social que representó y fue el primer peronismo de los años cuarenta y cincuenta. Aunque hoy día es poco estudiado y recordado, pensamos que dicho pensamiento tuvo su impronta entre la intelectualidad argentina y latinoamericana por la descalificación a los primeros gobiernos peronistas y también al varguismo en Brasil. Que en otros formas y dimensiones tuvo su correlato con el pensamiento de izquierda, especialmente con el Partido Comunista argentino. En uno de los textos más difundidos de Gino Germani Política y sociedad en una época de transición. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas [i] , presentaba la evolución política de los países de América Latina en seis etapas, que las denominaba: Guerras de liberación y proclamación formal de la independencia; guerras civiles, caudillismo, anarquía; autocracias unificadoras; democracias representativas con participación limitada u oligarquía; democracias representativas con participación ampliada; democracias representativas con participación total y por último “como una forma alternativa a las formas de democracia las revoluciones nacionales-populares”. Los ejes de la división entre democracias de participación política ampliada y restringida se daban en el esquema germaniano, por la conformación de una estructura económica madura, o con históricas formas de acumulación de capital que a su vez permitía la formación de una capa media urbana especializada, capaz de desenvolverse con organización social y con un cierto peso político para acompañar y a veces para compartir el poder con las oligarquías. Unas capas medias que crecieron al tenor de la industrialización y de la urbanización y que aunque en los comienzos de su aparición podían identificarse con las oligarquías, a medida que crecían y adquirían cierta autoconciencia de su propia existencia y posibilidades.
Germani estaba persuadido que las áreas tradicionales eran las rurales y que la modernización sería una característica de las áreas urbanas en el paso de la transición a sociedades más modernas, industrializadas y desarrolladas. El soporte básico de su propuesta estaba dado por el papel de los partidos políticos en función del cambio y la modernización, en pos de alcanzar democracias a semejanzas de los países europeos o con participación ampliada, y el papel de los clases bajas o el movimiento obrero. Los cambios se darían por fuertes evoluciones en la erradicación de las formas tradicionales de culturas y la conciencia superadora que podrían adquirir las clases medias acompañando a los sectores obreros. Las raíces nacionalistas en los países dependientes para Germani, estuvieron dadas por la asimilación que impregnaron las elites dirigentes tanto en las épocas caudillistas y de anarquías, como en el interregno entre las dos Guerras Mundiales, entre los estratos medios y populares. La expansión de los derechos después de la II Guerra Mundial trajo aparejado en esos países, combinaciones de autoritarismo y nacionalismos, tanto de derecha como de izquierda, así como fórmulas híbridas y hasta paradójicas desde la perspectiva de la dicotomía izquierda-derecha. [ii] Las movilizaciones, o los desplazamientos de lo que a fines de los años 50, se denominaban movimientos sociales, se produjeron por los desplazamientos físicos de poblacionales rurales-urbanos, siendo diferentes los procesos culturales que adquirieron las masas en función de las prácticas de democracias ampliadas y el papel de las elites en sus relaciones con ellas. Las variables intervinientes de las interpretaciones de Germani estaban dadas por la intervención de los regímenes militares, o de la intervención de líderes cuya procedencia fuese de origen militar. En dichos casos los procesos de democratización fueron terriblemente acotados, por las limitaciones de reformas que hubieren efectuado, como por ejemplo el fracaso de la modificación de los latifundios. En estas categorizaciones entraba el peronismo, incluso el varguismo por su estrecho margen de reformas y hasta la Revolución Boliviana de los años 50. Si bien Germani aceptaba las formas de movilización y participación existentes durante los dos primeros gobiernos peronistas, las subestimaba por varios motivos: a) porque sus orígenes fueron nazi y fascistas, b) porque las capas medias no podían por sí mismas expresarse con formas autónomas y debieron recurrir a los sectores populares para efectivizar formas de participación; c) por la manipulación que efectuó el líder, es decir Perón, con respecto a los procesos de participación y a los mecanismos de democracia representativa.
El peronismo difirió del fascismo europeo justamente en el hecho esencial de que, para lograr el apoyo de la base popular, tuvo que soportar, de parte de su base humana, cierta participación efectiva, aunque por cierto limitada. Es justamente en la naturaleza de esa participación donde reside la originalidad de los regímenes nacionales- populares latinoamericanos. Ella no se realiza a través de los mecanismos de la democracia representativa: goce de derechos individuales de expresión, de organización, etc. Y de la opción a través del voto (aunque en algunos casos en América Latina esto último se practicó: así ocurrió en la Argentina con Perón y en Brasil con Vargas). Ni tampoco de la participación regimentada y burocratizada de los regímenes totalitarios europeos de derecha o de izquierda [iii] . “La espontaneidad”, que implica cierto grado de libertad para Germani, es un atributo de la vida personal y que emergió del patrón tradicional de acción prescriptiva, o eran sujetos que debían de tener conciencia de la posibilidad de tomar decisiones, tales como participar de una huelga, elegir a un representante sindical dentro de una fábrica o taller, discutir en pié de igualdad con el patrón, etc., es decir “tener conciencia para sí”. Germani no le daba crédito a los mecanismos de participación que no incluyesen esas posibilidades en los nuevos partidos políticos (se refería al peronismo), porque las masas ignoraban, o no había tenido la suficiente experiencia para entender la simbología de la democracia representativa y ampliada. Dejaba de lado la concurrencia electoral alternativa según períodos y ponía el acento en los efectos demagógicos económicos de las “palabras” del líder. ¿Quiénes se veían perjudicados con estos comportamientos?. Nada menos que “los intelectuales”, y “por su libertad de expresión”.
El otro elemento que sugiere Germani y que va a compartir con Torcuato di Tella, así como con Silvert, es por un lado la subestimación del voto en las regiones periféricas, en las que los dos primeros autores hacen referencia a la “nulidad de los votos de las zonas atrasadas”. “Carece de nivel simbólico o lo tiene negativamente”. [iv] Años más tarde estas consideraciones fueron refutadas por Darío Canton en sus investigaciones sobre el voto argentino a fines del siglo XIX durante la primera mitad del siglo XX. [v]
Otro texto que pone en consideración semejantes interpretaciones es Argentina, Sociedad de masas, una compilación de Torcuato F. di Tella, Gino Germani y Jorge Graciarena. [vi] derivado de las Jornadas Argentinas y Latinoamericanas de Sociología de 1961, también algunos artículos fueron publicados en la Revista Desarrollo Económico, en 1962 y 1963. En esta compilación Germani reitera las etapas del desarrollo económico sobre el crecimiento en Argentina que desarrolló en Estructura Social de Argentina, el papel de las migraciones internas, el fenómeno del “nacionalismo popular” y la asimilación de la Argentina como país subdesarrollado. Pero es Torcuato di Tella quien sigue la orientación de Germani con las migraciones internas y el surgimiento del peronismo, agregando qué debe entenderse por “nacionalismo popular”, la obsecuencia seguidista por parte de los obreros hacia las elites no obreras, y la ausencia de tradiciones asociativas en la formación del peronismo. Expresiones fuera de lugar e inconsistentes, ya que gran parte de los líderes obreros y no obreros o bien provenían de familias socialistas y anarquistas, o bien habían militado en el socialismo previamente. El caso paradigmático fue Angel Borlenghi, que del Sindicato de Empleados de Comercio de los años 30 y 40, de orientación socialista, pasó a ser el titular del Ministerio del Interior de los dos primeros gobiernos Justicialistas. Por cierto que no fue el único caso, hubo una fuerte tradición con socialistas o hijos de socialistas que pasaron a las filas del primer peronismo en los años 40 y 50.
Tanto Germani como di Tella hacen énfasis en el recorrido de las masas argentinas hasta que se radicaron en las ciudades, en particular en Buenos Aires, estas masas habrían adquirido significación política sin que al mismo tiempo hallaran los canales institucionales necesarios para integrarse al funcionamiento normal de las democracias.
A lo lejos de aquellas épocas y sin querer mostrar a estos científicos sociales como chivos expiatorios de interpretaciones restringidas y equivocadas, surge como dato obvio que las supuestas masas, o el electorado argentino, sólo varones, de los años 30 y 40 del siglo XX, sí tuvieron participación política en las elecciones de época. Independientemente a la existencia de fraudes electorales, y que fueron actos de la representatividad política partidaria. La subestimación que se efectuó con respecto a las elecciones tanto sufragistas como de las izquierdas revolucionarias, como eran el M.I.R. de Venezuela, o el partido comunista, hasta incluso el caso cubano, le permitían decir a Torcuato di Tella que todas eran experiencias de “nacionalismo popular”. En la misma década de los 60 el mismo autor iniciaba la saga del populismo. Veamos que decía Torcuato di Tella en una compilación que se imprimió en 1970, me refiero al excelente trabajo América Latina Ensayos de interpretación sociopolítica. [vii]
En lugar del liberalismo o el obrerismo en las zonas subdesarrolladas hallamos una variedad de movimientos políticos, que a falta de un término adecuado, han sido a menudo designados con el concepto múltiple de populismo. El término es bastante desdeñoso, en tanto implica la connotación de algo desagradable, algo desordenado y brutal, algo de una índole que no es dable hablar en el socialismo o el comunismo, por mucho que puedan desagradar estas ideologías. Además, el populismo tiene un dejo de improvisación e irresponsabilidad y por su naturaleza se supone que no ha de perdurar mucho. Debe asimismo añadirse que el término ha sido acuñado por ideólogos tanto de la derecha como de la izquierda. Hay diversos subtipos de populismos, en los que no es aplicables el modelo europeo de populismo. En primer lugar no puede explicarse por el mero carácter subdesarrollado o no educado de las zonas subdesarrolladas; las naciones en desarrollo del presente no sólo son pobres en términos absolutos, sino que constituyen la periferia que rodea a zonas más ricas y centrales. Padecen lo que los economistas llaman efecto de demostración. Éste tiene poderosos efectos en lo cultural. Las elites intelectuales no pueden dejar de padecer una forma extrema del efecto de demostración, que debiera llamarse con propiedad efecto de deslumbramiento. Los intelectuales que no coinciden con los grupos incongruentes pueden llegar a desarrollar una ideología racionalista y humanitaria, que puede incluir la versión del marxismo del propio Marx, pero no la de Lenin.
El otro elemento significativo para T. di Tella del populismo del siglo XX, es “la representación sin tributación”, que significa que los grupos que no disponen de suficiente poder económico u organizativo exigen participación en los bienes y en las decisiones políticas de la sociedad. Ya no saben guardar su lugar, decía di Tella, como lo supieron los obreros europeos. Son grupos incongruentes, por lo general ocupantes de un status superior al término medio y las masas movilizadas y disponibles están hechos los unos para los otros. Sus situaciones sociales son bastante diversas, pero tienen en común un odio y una antipatía por el statu quo que experimentan de forma visceral, apasionada. Este sentimiento es muy distinto del que un intelectual puede desarrollar como resultado de sus actividades profesionales –salvo en el caso de que también sea fuertemente incongruente, lo cual no es poco común en las regiones subdesarrolladas.
En lo político di Tella veía que en los países subdesarrollados las alternativas liberales y obreras eran débiles, el liberalismo se ha mezclado con la ideología de las clases dominantes de las potencias del mundo occidental y por ende está contaminado de imperialismo y por los grupos locales ligados a los intereses extranjeros, en tanto ocurre esto no puede ser usado como un arma ideológica por las clases medias de los países en desarrollo partidarios de la reforma. Tampoco siguen con entusiasmo los políticos locales de izquierda los ejemplos del movimiento obrero europeo. Las formas de participación del movimiento obrero de los países subdesarrollados claudican en las negociaciones.
Por último di Tella analizaba someramente el corpus de la doctrina de los movimientos populistas, la caracterizaba mezclada con elementos nacionalistas, y ritualistas; veía una apropiación de la palabra socialismo, de tal forma que la podía utilizar un partido en la India, como el aprismo en Perú, en Venezuela, o en Costa Rica que se convertían en miembros especiales de la Internacional Socialista. Al fin la palabra socialista se tornaba tan maleable como la palabra cristiano. Para integrar a las masas, a los intelectuales y algunos grupos incongruentes, utilizan ideologías demagógicas. Los estratos más bajos de las masas se pueden contentar con un liderazgo personalizado, carismático, con tal de que se lo considere fuertemente anti imperialista o antioligárquico. Pero otros grupos, en particular los intelectuales marginales o subocupados, exigen un mayor refinamiento ideológico. [viii]
Estas miradas de Torcuato di Tella no eran compartidas por otros pensadores sociales latinoamericanos, tales González Casanova, Aníbal Quijano, Florestán Fernández, José Medina Echavarría, Rodolfo Stavenhagen, que en la misma obra anteriormente citada presenta Las siete tesis equivocadas sobre América Latina, ensayo que no ha perdido vigencia ni actualidad.
En síntesis el abordaje al populismo [ix] en los años sesenta desde la perspectiva de la “neutralidad valorativa” presenta graves déficit sobre la comprensión de los acontecimientos históricos, políticos y sociales. Los énfasis en la palabra “masas” para describir a las aglomeraciones urbanas remiten a “clases peligrosas”, tal cual fueron las propuestas y miradas del positivismo de fines del siglo XIX, en los textos de José María Ramos Mejía “Las Multitudes argentinas”, para demonizar a las multitudes formadas por inmigrantes y clases inferiores de los bordes de las ciudades, aún coloniales.
Como la extensión de este trabajo lo impide se hace necesario recordar que estas teorías sobre los males que acarreaba el populismo eran compartidas por las izquierdas, las derivadas del Partido Comunista, ramas del Socialismo como el Democrático, y en las disciplinas sociales no puede dejar de mencionarse los trabajos de Silvio Frondizi sobre el “bonapartismo”. Diferentes fueron en cambio los trayectos de ensayistas desvinculados a las ciencias sociales como Jorge Abelardo Ramos, que reinstaló a comienzos de los años sesenta el hallazgo de un pensador argentino inolvidable como fue Manuel Ugarte, socialista expulsado del partido argentino en tres oportunidades, disertador en toda América Latina y la Central para la formación de la Patria Grande, o lo que ahora se conoce como la Unidad Bolivariana. [x]
3. El retorno del movimiento popular en América Latina
El retorno del movimiento popular en América Latina fue una alocución de Theotonio Dos Santos en febrero del 2006, en el auditorio de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima. Paradójicamente la conferencia de Theotonio Dos Santos fue sobre los Tratados de Libre Comercio y la Educación. Uno de los puntos centrales de los pueblos es luchar contra el terrorismo intelectual dijo Dos Santos, hay que desenmascarar a los defensores asalariados del gran capital que tienen la hegemonía de los medios de comunicación y manipulan la opinión pública. Estamos en condiciones de enfrentar a los enemigos históricos porque en América Latina hay un clima de que algo es posible. “La Educación es una mercancía, básicamente para el sector universitario, es una ideología que está junto con el Tratado de Libre Comercio, es una visión científica que tienen los neoliberales”. “El problema de la cultura no es sólo costo-beneficio, si no tenemos intelectuales no tenemos proyecto nacional”. “Por eso sobrevive esta elite colonial que se desarrolla en nuestros pueblos. La misma que llevó al África a un régimen estricto del modelo neoliberal, del FMI y del B.M., y hoy todos podemos ver las consecuencias”. El libre comercio es la enajenación concreta, pero a pesar del neoliberalismo y la globalización financiera, las identidades se están desarrollando, admite Dos Santos.
Ante la pregunta sobre cuál sería el modelo alternativo al neoliberalismo en América Latina, T. Dos Santos responde: No hay que tener modelos, cada país debe dotar soluciones que sean más próximas de su capacidad de organización, de su competitividad, de su pueblo. Lo importante es aumentar la distribución del ingreso, favorecer al mercado interno y favorecer los salarios para que la sociedad pueda avanzar. A partir de ahí se puede ampliar nuestra capacidad de negociación en el exterior. La idea de que abriendo los mercados va a aumentar la competitividad de un país es muy falsa, la competitividad el país depende mucho del apoyo del Estado, de la investigación, del desarrollo científico tecnológico y de la educación.
Con el gobierno de Lula dice que ha sido muy exitoso en la política externa en términos de financiamiento, renta para la pobreza, o ayuda a personas de extrema pobreza, paralizó la privatización del país, pero no ha cambiado los elementos claves de la política macroeconómica, lo que hace que Brasil esté sometido a una política macroeconómica extremadamente desfavorable, al desarrollo económico del país y eso ha generado una oposición muy fuerte, incluso en los medios empresariales, porque el sector financiero está comandando la economía brasileña. Con el ALCA dice Theotonio que se está en una situación muy difícil, se han parado las negociaciones porque Estados Unidos no hace ninguna concesión y el Plan Puebla Panamá implica que Estados Unidos no ha perdido las intenciones de intervenciones militares fuertes en América Latina, por ello es que desarrolla bases militares en la región. Con respecto al ALBA, Alianza Bolivariana de las Américas, impulsada por Fidel Castro y Hugo Chávez, es la idea de integración verdadera, económica, política y cultural. Aún es una ilusión, pero hay un interés muy grande para que se concrete, especialmente en América del Sur, pero también en la Central y en México, por eso es que nos dirigimos hacia allí, lo quiera o no el imperialismo. [xi]
He querido testimoniar con estas palabras de Theotonio dos Santos la complejidad de temas que en poco años han surgido en América Latina y la Central, aunque cada punto merezca reflexiones especiales y no se incluyan otros, como la reciente nacionalización de hidrocarburos en Bolivia, o las continuidades de los movimientos indígenas en concordancia institucional, o en acuerdos democráticos, o como movimientos sociales antiglobalización.
La devaluación de los gobiernos nacionales y populares provienen sin duda alguna tanto de las visiones imperiales, los bancos, agencias multilaterales, como de las corporaciones transnacionales, preocupadas por sus permanencias y formas de explotación en América Latina, Central y México. Los discursos políticos de los nuevos líderes son diferentes, por lo general son acusados de “demagogos”, porque se alejan de los modelos homogéneos de las social democracias europeas. Las acusaciones de demagogias parten de sectores internos como externos, porque tal cual como ocurría a fines de los años cincuenta en Argentina, o en Brasil, contienen a una audiencia popular, o a un pueblo. En Argentina la noción de pueblo fue erradica en 1976, y aún no ha retornado. El futuro de estos gobiernos está dado por su acercamiento o su alejamiento en resistencias a la globalización económica y financiera y a las concentraciones de poder de las comunicaciones transnacionales.
En cuanto a las izquierdas, recordemos que la izquierda es hoy día una fragmentación más, la superación del capitalismo por la vía de una revolución socialista de liberación nacional, latinoamericanista e internacionalista, contra el imperialismo yanqui, posee varios trayectos. [xii]
[i] Gino Germani: Política y sociedad en una época de transición. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas. Paidos, 1962, Buenos Aires.
[ii] Gino Germani, obra citada, páginas 154 a 159.
[iii] Germani, obra citada, página 159.
[iv] Germani, obra citada, página 161.
[v] Ver Revista Latinoamericana de Sociología. Vol. IV, marzo 1968, N° 1. Buenos Aires. Publicación del Centro de Investigaciones sociales del Instituto Torcuato Di Tella. Publicaciones recientes de Darío Cantón Jorge Raúl Jorrat: Clase social y voto en la ciudad de Buenos Aires 1864-1910; en Revista SAAP.Publicación de Ciencia Política de la Sociedad Argentina de Análisis Político. Vol. 2, N° 1, diciembre 2004. Buenos Aires.
[vi] Torcuato F. di Tella, Gino Germani y Jorge Graciarena (compiladores): Argentina sociedad de Masas. Buenos Aires, EUDEBA, 1965.
[vii] América Latina Ensayos de Interpretación Sociológico-Política, varios autores. Colección Tiempo Latinoamericano.Editorial Universitaria, Chile 1970.
[viii] Torcuato F. di Tella: Populismo y Reforma en América Latina. En América Latina Ensayos de Interpretación Sociológico Política. Colección Tiempo Latinoamericano. Editorial Universitaria, Chile. 1970. Páginas 290 a 296.
[ix] Para una consulta exhaustiva sobre los temas del populismo en América Latina, ver: Carlos M. Vilas: El populismo latinaomericano: un enfoque estructural. En Desarrollo Económico, VOL. 28, N° 111. Buenos Aires, octubre a diciembre 1988.
[x] Se puede consultar, Bibiana Apolonia Del
Brutto: Manuel Ugarte promotor del socialismo nacional en América Latina, en:
http://www.kult.lu.se/latinam/INDEXE.asp
http://www.kult.lu.se/latinam/Virtual/Historia/M%20UGARTE.htm
Página del Seminario Latinoamericano de filosofía e Historia de las Ideas de la
Universidad de Lund, Suecia.
[xi] Reportaje tomado a Theotonio dos Santos por la Revista Mariátegui, publicada en marzo 2006, Perú en: http://www.nodo50.org/mariategui
[xii] Para concepciones de izquierda en Argentina y latinoamericanas se puede consultar Enfoques Alternativos, Revista dirigida por Jorge Beinstein, desde 2006 Enfoques Críticos.
Texto difundido en el grupo de discusión Dglocal. Publicado en nuestro sitio el 23/6/2006. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.